Eduardo Tamayo dejará de ser diputado, a pesar de haber conseguido 6.000 votos en las elecciones
El PP logra la mayoría absoluta
Los populares obtienen 57 escaños, los socialistas pierden dos e IU se mantiene
El Partido Popular cantó ayer en Madrid una victoria anunciada. Lo sabían bien en el ayuntamiento de la capital, que dispuso para la celebración muchas más vallas en Génova que en los alrededores del Círculo de Bellas Artes, donde se ubicaba el cuartel general socialista. Lo sabía también el secretario de Organización del PP, Pío García Escudero, quien compareció ante los medios para dar las «gracias» a los madrileños antes incluso de que terminaran de difundirse los primeros sondeos a pie de urna. No se había escrutado aún ningún porcentaje de voto y Esperanza Aguirre ya saboreaba las mieles de la mayoría absoluta. Por eso, cuando los primeros resultados oficiales daban una victoria aplastante a la izquierda (PSOE e IU sumaban 62 diputados, frente a 49 del PP), a la sede conservadora seguían llegando ministros, mientras que en la del puño y la rosa todas las declaraciones apelaban a la prudencia. Con el 23 por ciento escrutado, el PSOE tenía 52 escaños y el PP, 49; con el 31 por ciento, el PSOE bajaba a 51 y el PP subía a 50; con el 35,80 por ciento, el PSOE perdía otro diputado, quedaba en 50, y el PP llegaba a 51; con el 49 por ciento, el PSOE tenía 49 y el PP, 52. El goteo continuó durante toda la noche hasta que el Partido Popular alcanzaba, con el 85 por ciento de las papeletas leídas, 55 diputados, el mismo resultado que en los comicios de mayo. Faltaba uno para inclinar la balanza a su favor, pero se resistía. Con el 92 por ciento la cosa seguía igual. Y entonces apareció Alberto Ruiz Gallardón. Con tranquilidad, manteniendo el suspense, el presidente de la Comunidad en funciones y alcalde de Madrid fue desgranando los últimos datos de participación y después procedió a dar la noticia que todos sabían: el PP había ganado. Una diferencia de mínimos La diferencia, sin embargo, fue más exigua de lo que se esperaba. El PP obtuvo el 48,2% de los votos (56 escaños); el PSOE, el 39,1% (45 escaños); Izquierda Unida, el 8,5% (10 escaños). Gallardón puso la sentencia a la jornada electoral: «Es el momento de cerrar heridas, es el momento de acabar con las diferencias, al margen de las disputas políticas que se hayan producido. Unos, desde el Gobierno, y otros, desde la oposición, tenemos que trabajar todos por los madrileños». La participación, como estaba previsto, fue menor que en mayo y una de las más bajas en la historia de la Comunidad de Madrid. Lo apuntaba ya el voto por correo, un 29% inferior al de hace seis meses. Ayer, de los 4.445.756 madrileños llamados a las urnas, casi el 36 por ciento decidió no acudir. Esta vez no se le puede echar la culpa al tiempo: llovió en Madrid, pero nada comparado con chaparrón que han tenido que aguantar los socialistas desde la fuga de Tamayo y Sáez. De nada le han servido a Simancas las propuestas con las que intentó atraer la atención durante la campaña: las 100.000 viviendas públicas, el transporte gratuito para menores de 21 años y mayores de 65, o las sanciones para las empresas que discriminen a la mujer cayeron en saco roto. Tampoco ha funcionado el refuerzo de la lista con figuras históricas del guerrismo, como la ex ministra Matilde Fernández. Quien sí tendrá que cumplir su programa es Aguirre, que en materia urbanística ofreció la construcción de 79.000 viviendas a precio rebajado para los jóvenes. Una promesa en el aire para una ciudadanía que ha perdido la confianza en la clase política. La victoria popular en Madrid allana el camino de Mariano Rajoy de cara a las elecciones generales, en las que incluso podría¿¿¿ ¿¿¿ mantener la mayoría absoluta; algo hasta ahora impensable por la evolución del PSOE de Rodríguez Zapatero y las polémicas decisiones de la última etapa del Gobierno de Aznar. El presidente cedió ayer todo el protagonismo a su delfín y no apareció en el balcón de Génova. Incluso se limitó a felicitar a Aguirre por teléfono. La Asamblea de Madrid se constituirá el próximo 12 de noviembre. Ese día, los 111 diputados de la Asamblea elegirán primero a los componentes de la Mesa (el órgano de gobierno de la cámara) mediante votación secreta. El mismo trámite durante el cual, el pasado 10 de junio, se descubrió la traición de Tamayo y Sáez. Si esta vez no surge ningún parlamentario díscolo, habrá un plazo de quince días para proponer candidato a la presidencia de la Comunidad, que podría ser investido entre el 30 de noviembre y el 6 de diciembre. Por lo pronto, Eduardo Tamayo ya no podrá interferir en el proceso democrático. Su partido Nuevo Socialismo obtuvo sólo 6.000 votos. La caravana electoral del tránsfuga, financiada en gran parte con el dinero público obtenido de la Asamblea de Madrid por pertenecer al Grupo Mixto, apenas le sirvió para llenar el metro de carteles. «Esta es la foto de marzo, no lo dudes» (a Rajoy) ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN Presidente de la Comunidad en funciones y alcalde de Madrid