KILÓMETRO 0
Una carrera engañosa
LOS NÚMEROS de la Vuelta a España no engañan, pero la carretera termina diciendo, casi siempre, cosas distintas a las que nos imaginamos nueves meses antes. Cuando hablamos de la Vuelta a España 2004 lo hacemos pensando en lo que hemos visto hace dos meses, en la Vuelta 2003, la que ha ganado Roberto Heras y en la que Isidro Nozal se convirtió en el corredor revelación. Lo que podamos ver con un margen de tiempo tan largo por delante es una incógnita. Una carrera que tiene siete llegadas en altos y 128 kilómetros contrarreloj es una bomba de relojería deportiva. Hay que matizar que de esos 128 kilómetros, 28 corresponderán a una contrarreloj por equipos, y 29 de ellos son una cronoescalada. Los especialistas contarán con 71 kilómetros planos, que en algunos casos se unirán a las prestaciones de sus equipos en la crono por grupos. La cronoescalada favorece a los escaladores. Si hay que dar un favorito apunten el nombre de Roberto Heras. Verle fuera de la disciplina del US Postal es una alegría a todos los niveles. Pero quedará por comprobar en qué condiciones llega a la Vuelta después de Tour al que acudirá con la mentalidad y la preparación de disputarlo. Y con Heras hay que citar a Isidro Nozal, Joseba Beloki, Igor González de Galdeano, Iban Mayo o Alejandro Valverde, como primeros espadas. Aitor González, Óscar Sevilla, Haimar Zubeldia, Carlos Sastre, Juan Miguel Mercado, Ángel Casero, Paco Mancebo y Unai Osa podrían tener cosas que decir. Los ciclistas que han ganado una carrera de tres semanas merecen siempre un respeto. Siempre hablamos de corredores que han demostrado cosas y que tendrán que refrendarlas en el futuro. En el ciclismo, en el deporte, en la vida, el futuro es una incógnita. En el caso de la Vuelta a España, el mes de septiembre convierte la competición en una carrera engañosa, llena de trampas.