| Crónica | De la tensión a la tranquilidad |
...Y ahora derroche de amor
La polémica creada con la bandera de León ha dado paso a las sonrisas y los abrazos que presidieron la inauguración del conjunto escultórico que conmemora las bodas de plata
«No era para tanto como para llamar al Ejército. Esto está limpio como la patena». Estas fueron las palabras que pronunció con tono irónico el alcalde de León, Francisco Fernández, a su llegada al Campus de Vegazana y en el encuentro con el rector, en referencia a la polémica que ha presidido a las dos instituciones en las últimas semanas por no colocar la bandera de León en la ULE. Un acto en el que se dieron cita autoridades militares, además de las civiles, siempre presentes en este tipo de acontecimientos. El orden y la limpieza han vuelto al Campus, aunque casi del todo. Ayer todavía se podían notar los restos de la basura acumulada durante semanas porque, según dijo Penas, «el polvo de semanas es difícil de quitar en un día». El acto de inauguración del monolito de Vinicio Momoli, que tuvo lugar en el césped, desde ayer denominados «jardines municipales», fue un buen regalo de cumpleaños para la Universidad. Una fiesta en la que todos los invitados estaban, a pesar de todo, contentos y exultantes de amistad. Y si no que se lo pregunten al alcalde que afirmó estar «contentísimo entre un ambiente limpio y sano» al tiempo que recordó a los que lo puedan haber olvidado que él y el rector son «muy amigos». Una muestra, el abrazo que ambos se dieron en su llegada a Vegazana, a pesar de la distancia que ha existido en los últimos meses, aunque allí ayer, todo el mundo se fundía en abrazos. El asunto de la bandera hizo también que Penas llamara «capullo» al teniente alcalde, el leonesista Jose María Rodríguez de Francisco, aunque días después reconoció que «en público nunca habla así, aunque sí en privado». Nadie de la UPL estuvo presente ayer. Una reacción provocada por la tensión vivida ante la amenaza leonesista de colocar un mástil y una bandera de grandes dimensiones delante de El Albéitar. Algo que, por cierto, nadie sabe si ocurrirá o no, ni siquiera el regidor leonés que afirmó desconocer «lo que hará el edil leonesista mañana». De momento, las aguas han vuelto a su cauce y el «no» rotundo a la enseña también es para El Bierzo. Al final, la enseña de León se colocará en un monolito que homenajeará a los que han luchado por la institución académica. Mucho «Gior» (en alusión al detergente» y suavizante ha utilizado el alcalde en la solución a este problema.