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Mañana de gestos

El príncipe Felipe y Letizia Ortiz, muy delgada, fueron las estrellas de un acto en el que el Rey aprovechó cada gesto para lanzar un mensaje, entre otros a Ibarretxe

El Rey saluda al lendakari, Juan José Ibarretxe

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Gonzalo Bareño - redacción | madrid
León

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El nuevo talante se escenificó ayer por primera vez en el Congreso. Tras ocho años sentados en los vetustos buta-cones rojos del Parlamento, el Gobierno paritario socialista, con la excepción de la gallega Elena Espinosa, que vivió una larga negociación en Bruselas, tomó posesión de los bancos azules reservados al Ejecutivo. Zapatero no pudo evitar una sonrisa nerviosa al sentarse en el escaño que durante catorce años ocupó Felipe González. Ningún otro presidente de izquierdas ha utilizado esa butaca en 25 años de democracia. Pero Felipe no quiso estar ayer, y tampoco Aznar. Suárez excusó su presencia por enfermedad y Calvo Sotelo dijo que había ido «para consolar a los perdedores». Letizia Ortiz y el príncipe Felipe fueron las estrellas de la última apertura de legislatura a la que asisten como solteros. La futura reina apareció extremadamente delgada y demostró que domina ya el complicado protocolo. El traje blanco que lucía, a decir de algunos, no le favorecía. Destacaba respecto a otros años una mayor presencia de mujeres entre los 500 diputados y senadores que se apretaban en el hemiciclo. Y al nuevo presidente, Manuel Marín, se le notaba nervioso, como quien da una recepción sin conocer la casa. En la tribuna destacaba la presen-cia del cesado fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, que quiso darse el gusto de asistir. La ceremonia sirvió para comprobar la buena química entre el Rey y Zapatero. El monarca se sabe protagonista de estos actos y no da puntada sin hilo en cada gesto. Durante el pasamanos, se detuvo especialmente con el lendakari Ibarretxe, con el que departió unos segundos con su mejor sonrisa. Al diputado de ERC Joan Puigcercós se limitó a darle fríamente la mano, como al resto de sus compañeros. A Rodrigo Rato le felicitó por su inminente nombramiento como director del FMI. Otros que fueron cariñosamente recibidos fueron Alfonso Guerra, decano en el hemiciclo, o el veterano dirigente comunista Santiago Carrillo. En la recepción posterior los Reyes hablaron con casi todos, pero los más buscados eran el Príncipe y Letizia, que no se separó un momento de su futuro marido.

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