Zapatero satisface a Berlusconi y apoya que la Constitución se firme en Roma

Zapatero y Berlusconi, durante la cumbre de ayer en Roma

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Íñigo Domínguez - roma
León

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El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, realizó ayer su quinto viaje al extranjero para visitar en Roma a quien es, tal vez, su más fiel negativo político en Europa. Fue un vuelo de ida y vuelta en el mismo día. Había morbo en Italia por ver al primer ministro, Silvio Berlusconi, ante el sucesor de su amigo José María Aznar y modelo de la oposición italiana para derrotarle. Para empezar con buen pie, en un gesto de buena voluntad hacia el líder italiano, José Luis Rodríguez Zapatero le restituyó uno de sus logros más queridos, la firma de la Constitución europea en Roma. Allí se iba a celebrar hasta que la conmoción por los atentados del 11 de marzo llevó al Parlamento europeo a acordar que tuviera lugar en Madrid. «Se hará en Roma, es su sitio natural», zanjó el presidente español, en contra de lo que dijo en su discurso de investidura. «El terrorismo no debe alterar los planes y las decisiones políticas». Berlusconi se lo agradeció sinceramente, sobre todo porque en su día consideró un golpe bajo que la idea de Bruselas partiera de la oposición italiana. Con esta carta de presentación y en la línea de entendimiento que desea patentar Rodríguez Zapatero como marca de la casa, ambos dirigentes afirmaron que entre Italia y España seguirá habiendo «máxima colaboración y cooperación». Berlusconi estuvo ayer muy serio y no hizo bromas, pero resaltó con gratitud cómo su colega «seguirá una política de continuidad y sintonía con Italia». El asunto de Irak Casi parecía como si no hubiera cambiado nada hasta que, obviamente, salió el asunto de Irak, en el que ambos mantienen posturas totalmente opuestas. Italia mantiene 3.000 soldados en el país. «He pedido a los demás Gobiernos que respeten nuestra decisión de retirar las tropas, y si pido esto, debo respetar las posiciones de los demás», afirmó el líder socialista. Un nuevo escollo emergió cuando fueron citadas las declaraciones del vicepresidente del Gobierno italiano, Gianfranco Fini, al diario alemán Welt . En su opinión, la retirada española de Irak «es la mayor victoria del terrorismo desde el 11 de septiembre». Aquí fue Berlusconi quien salió al paso al afirmar que estas palabras eran sólo «una consideración personal». Tampoco enturbió la trabajada atmósfera de cordialidad la mención del gran ausente, José María Aznar. Preguntado sobre qué le parecía el probable viaje del ex presidente a EE.UU. para encontrar a Bush, Rodríguez Zapatero no le buscó tres pies al gato. «No me ha informado porque no tiene ningún deber de hacerlo, pero contará con el apoyo del Gobierno, si es que lo necesita», respondió. «He pedido a los demás Gobiernos que respeten nuestra decisión de retirar las tropas, y si pido esto, debo respetar las posiciones de los demás» J.L. RODRÍGUEZ ZAPATERO

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