Los obligados paraguas no ensombrecieron los espectaculares modelos que llevaban las señoras
La lluvia desafió una cena de gala con los invitados más selectos del enlace Doña Elena, de goyesca Confesiones entre futuros consuegros
Letizia mostró su lado más cálido en el besamanos al abrazar emocionada a sus cuatro abuelos
Los peores presagios meteorológicos se cumplieron , antes incluso de lo pronosticado, y la cena de gala con la que los Reyes agasajaron a sus invitados a la boda de mayor rango y alcurnia tuvo como protagonista indeseada a la lluvia. Llovió con contumacia sobre Madrid y no cesó de caer durante toda la entrada de miembros de casas reales y jefes de Estado al palacio del Pardo, escenario del último acto oficial como solteros del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz. Acompañada del Príncipe, la futura princesa de Asturias descendió del coche oficial cuando la lluvia más arreciaba sobre Madrid. El Príncipe la tapó con un paraguas hasta que los dos alcanzaron la pasarela cubierta de la entrada del Palacio, por la que fueron desfilando uno a uno los 330 invitados al preludio de la boda. Todos los miembros de la Familia, encabezados por el Rey -de impecable esmoquin- y la Reina -con un traje en dos tonos de dorado de Manuel Pertegaz- llegaron al mismo tiempo. La infanta Elena llamó la atención con un vestido goyesco en verde esmeralda y negro, y tocado a juego recogido en madroñera. La infanta Cristina, muy guapa, lució un vestido en verde plomo con escote palabra de honor y falda de volantes firmado por Jesús del Pozo. Las infantas acudieron acompañadas de sus respectivos maridos, Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarín. Los padres de la novia Para entonces ya habían hecho acto de presencia los padres de la novia, Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano, que fueron de los primeros en llegar, juntos, y de los pocos, además de la Familia Real, que desafiaron a la lluvia para posar unos instantes ante una legión de reporteros gráficos frustrados por el mal tiempo. Tras ellos, fueron pasando bajo un enjambre de paraguas los miembros de las casas reales, reinantes y no reinantes, de todo el mundo. La leonesa Sonsoles Espinosa, esposa del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, fue una de las mujeres «de rojo» más elegantes, con su traje de Elena Benarroch sin mangas, cuello alto vuelto y audaz escote dorsal. El besamanos se prolongó por espacio de casi una hora y en él Letizia Ortiz mostró su lado más cálido al fundirse en emocionados abrazos con sus cuatro abuelos. Muchos esperaban la llegada de doña Elena porque sabían que su vestido iba a ser digno de comentario. Y no defraudó. La hija mayor de los Reyes apareció vestida de goyesca, un estilo muy apropiado teniendo en cuenta que se trata de una boda en Madrid. El traje combinaba el verde con el encaje negro y tocado a juego recogido en madroñera. | dl Don Juan Carlos conversa con su futura consuegra, la madre de Letizia Ortiz, Paloma Rocasolano, con quien compartió mesa en la cena. La madre de la novia se puso en manos del diseñador Lorenzo Caprile, al igual que su hija, para presentarse en la cena de gala con un vestido granate cubierto de encaje negro, silueteando el cuerpo, y el pelo recogido. El modelo recordaba al que llevó Doña Letizia la semana pasada en la boda del príncipe heredero de Dinamarca. Paloma Rocasolano acudió a la cena acompañada de su ex marido, el periodista Jesús Ortiz, quien hoy ejercerá de padrino en la ceremonia nupcial. | dl