Una pena de 30 meses de cárcel por estafar durante 20 años 81.913 euros
Condenada por cobrar desde 1980 la pensión de su suegra fallecida
El Supremo confirmó la pena de dos años y medio de cárcel para una vecina de Barcelona que durante más de 20 años cobró con engaños la pensión de jubilación y viudedad de su suegra fallecida. El tribunal rechazó el recurso de casación de la condenada y ratificó la existencia del delito de estafa como determinó en el 2002 la Audiencia Provincial de Barcelona. La sentencia indica que Carmen Costa Sobrevías estafó al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) 81.913 euros entre el 27 de enero de 1980, el día en que falleció su suegra, y junio del 2000, momento en que la Administración detectó el fraude y bloqueó los pagos. La mujer pudo cometer el delito gracias a que en el momento del fallecimiento de su familiar, la anciana cobraba su pensión a través de una cuenta de la que ambas eran titulares. La estafadora se limitó a ocultar durante 18 años tanto al INSS como a la entidad de ahorro el fallecimiento de la titular del derecho. Cuando en 1998 le solicitó el banco pruebas de que su suegra estaba viva, aportó sendas certificaciones de Fe de vida y estado de la beneficiaria de la pensión expedidas por el Registro Civil de Barcelona, organismo que emitió los documentos al tener su declaración jurada de que la suegra vivía. Pese a todo, en el 2000 el INSS descubrió el fraude y bloqueó el pago de la pensión. Carmen Costa, lejos de desanimarse o asustar acudió al INSS de Barcelona y solicitó la rehabilitación de la pensión porque insistió en que su suegra seguía con vida, y para probarlo presentó una nueva declaración jurada. Como los funcionarios no aceptaron sus pruebas falsas, la condenada volvió a la oficinas de la Seguridad Social acompañada por una anciana a la que pretendió hacer pasar por su suegra que portaba el DNI que perteneció a la beneficiaria real y rubricó la solicitud con la huella dactilar porque dijo que no sabía firmar.