El jefe de la UCIE niega que antes de la masacre recibieran advertencias sobre un gran atentado

Un experto asegura que el líder de Al Qaida en España ideó el 11-M

Garzón ya investigó la relación de Abu Dahdah, preso en Mansilla, con autores de los atentados

Abu Dahdah está ingresado en la prisión de Mansilla de las Mulas

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Gonzalo Bareño - redacción | madrid
León

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Rafael Gómez Menor, uno de los mayores expertos sobre terrorismo islamista y actual responsable de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Policía, atribuyó ayer «sin lugar a dudas» la autoría intelectual de los atentados del 11-M a Eddin Barakat Yarkas, Abu Dahdah, custodiado en la prisión de Mansilla de las Mulas. Barakat, que está preso en España desde el año 2001, está considerado como el cabecilla de Al Qaida en España y fue procesado por el juez Baltasar Garzón por los atentados del 11-S junto a otras 33 personas, entre ellas Osama Bin Laden. Gómez Menor declaró ante la comisión de investigación del 11-M y aseguró que «la persona que ha conformado todo un grupo, que ha preparado todo un grupo, que le ha adiestrado ideológicamente, que les ha enviado a Afganistán a prepararse militarmente y de forma terrorista, ese señor es Abu Dahdah, sin lugar a dudas». El experto policial sostiene su tesis en un dato ya conocido: las vinculaciones que el juez Garzón estableció en su día entre Abu Dahdah y algunos de los presuntos culpables del 11-M. Entre otros, fueron investigados en su día Jamal Zougam, presunto autor mate-rial del 11-M, aunque entonces no se tomaron medidas contra él, y Amer el Aziz, en busca y captura en este momento. Seguimiento Gómez Menor explicó también que Rabei Osman el Sayed Ahmed, El Egipcio, y Serhane Ben Fakhet, El Tunecino, también fueron investigados antes del 11-M pero no pudieron ser detenidos porque no cometieron delito alguno. El experto se esforzó en explicar las dificultades para luchar contra el terrorismo islamista y afirmó que se investigaba a personas que enviaban a jóvenes a Afganistán para ser entrenados como muyahidines pero ningún juez se planteó detenerlos porque no se consideraba un delito. «No parecía -comentó el mando policial- que hubiera estructura organizada», los contactos se asemejaban más a los de «un grupo de amigos», aunque «los posteriores resultados demostrasen después lo contrario». Gómez Menor reconoció que estuvieron «muy cerca» de evitar el 11-M. «Estuvimos ahí», pero no «salía nada» que hiciera presagiar lo que ocurrió. «No somos dioses», confesó apesadumbrado. Admitió también que «podía haber habido más coordinación» entre los mandos policiales. Gómez Menor negó que su unidad recibiera antes del 11-M advertencias o avisos sobre la posibilidad de un gran atentado en Madrid ni por parte de los servicios secretos españoles ni del extranjero. En su visión sobre los atentados del 11-M estableció tres niveles. Los jefes islamistas que llevan tiempo actuando en España, como Abu Dahdah; los delincuentes comunes captados para la causa por estos líderes islamistas y los traficantes de dinamita asturianos. Tarjeta telefónica Respecto a su propia intervención en las investigaciones, indicó que su equipo se incorporó en la misma tarde del 11-M cuando se halló la cinta con versos coránicos en una furgoneta. Las tarjetas telefónicas llevaron a Zougam y ese mismo hilo llevó luego al piso de Leganés donde se suicidaron siete terroristas. Gómez Menor calificó de «grandioso» el trabajo de las detenciones y se mostró «profundamente dolido» porque el mérito de su unidad no ha sido suficientemente reconocido en España, al contrario de lo que ocurre con los agentes que luchan contra ETA «que sí ha sido reconocido».

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