El presidente pide a las instituciones y los partidos que eviten las «grescas y la insidiosa imputación»

Zapatero anuncia una ley para la igualdad real de hombres y mujeres

Advierte a Batasuna de que sólo volverá a las instituciones cuando condene la violencia etarra

José Blanco, José Luis Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves, en la reunión de ayer

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Enrique Clemente - madrid
León

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José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer ante el Comité Federal del PSOE que su Gobierno remitiá al Parlamento en los próximos meses nuevas «leyes modernizadoras». Una de ellas, la Ley de Igualdad entre hombres y mujeres, tendrá como objetivo lograr «una igualdad real, a fondo, en todos los campos» entre ambos sexos, lo que consideró «el principal signo de modernidad». El presidente aseguró que no se conformará con una igualdad jurídica, que ya reconocen nuestras leyes, sino que pretende que se eliminen las discriminaciones en el empleo, las condiciones de trabajo, el reparto de las cargas familiares, el acceso a puestos ejecutivos en las empresas o en la política. Zapatero afirmó que su Ejecutivo ha estrenado «el catálogo de derechos civiles de segunda generación», entre los que citó la reforma que ha agilizado los trámites para divorciarse, la que ha hecho posible el matrimonio entre personas del mismo sexo y la Ley Integral contra la Violencia de Género. «No actuamos contra nadie -dijo en una clara alusión a la Iglesia y al PP-, sino a favor de las personas que tienen derecho a su libertad». Amplísimo respaldo El discurso del secretario general del PSOE pasó revista de forma triunfalista a los casi siete meses de Gobierno, que «a los españoles les han parecido bien, muy bien», aunque al PP «les habrán parecido interminables». Destacó que «todas y cada una de las decisiones relevantes» que ha adoptado han contado «con un amplísimo respaldo popular». «Hemos abierto un tiempo nuevo para la política», aseguró. Zapatero dio por cerrado «el tiempo de la bronca desde el poder, de la desconfianza y de la sospecha, de la gresca continua, de la insidiosa imputación, de la permanente reprimenda». Una referencia a los que llamó «ocho años perdidos, los últimos cuatro de acelerada regresión» de la etapa de Aznar. «Reclamo la capacidad de proponer y renuncio a imponer», dijo sobre su nuevo talante. Abogó por una «España serena», dialogante y que comparte objetivos comunes y denunció a quienes tratan de agitarla «artificalmente», buscan la confrontación permanentemente, inventan «distancias insalvables» y sólo miran por sus propios intereses. Aunque el «clima político ha cambiado», pidió un nuevo esfuerzo a las instituciones y a los políticos para que se respeten entre sí, porque, dijo, «es la única forma de respetar a los ciudadanos». «Las diferencias, las discrepancias, no tienen por qué manifestarse como grescas continuas», añadió. Mensaje a ETA También lanzó un mensaje claro a ETA y Batasuna. A la banda terrorista le digo que «no tiene otra salida que el silencio de las armas». A «los que permanecen en silencio ante las armas», les advirtió de que «sólo hablarán en las instituciones cuando con sus voces condenen la violencia». Aludió al «giro pronunciado» de la política exterior española con respecto a la del anterior Gobierno, «que dividía profundamente a la sociedad». Asimismo hizo una defensa encendida del proyecto europeo, que es «bienestar, menos pobreza y menos criminalidad que en cualquier área del mundo». Por último, afirmó que la economía española evoluciona de forma favorable, pese a los «augurios interesados que hace contínuamente de la derecha».

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