La parroquia y las calles de Santoña se quedaron pequeñas en los funerales de las víctimas | Crónica | Una localidad pesquera |
Rescatado el cadáver del patrón del pesquero que naufragó en el Cantábrico El día más triste de Celestino
Los buzos revisaron parte del interior de la cabina del buque sin encontrar más cuerpos
Los miembros el equipo de rescate desembarca el cadáver del patrón del pesquero
Buzos profesionales y de la Armada rescataron minutos antes de las 12 del mediodía de ayer el cuerpo de Elías Gallego, patrón del pesquero con base en Santoña Nuevo Pilín que quedó atrapado en el interior de la cabina del buque que volcó el viernes en aguas de Vizcaya con sus cinco tripulantes a bordo. Los buzos revisaron también sin éxito parte del interior en busca de los otros dos desaparecidos, José Ramón Pérez y Agustín Fidel Escalante. El cadáver del patrón fue conducido al puerto de Santoña, donde fue recibido por decenas de vecinos que con lágrimas en los ojos expresaron su dolor ante esta tragedia. Entre la comitiva de recepción se situó la ministra de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, quién destacó los importantes esfuerzos realizados por los equipos de rescate y la «extrema dificultad de la operación». La ministra pidió comprensión a los familiares de las víctimas porque, dijo, hay que extremar la precaución «para no perder más vidas». Dolor Las escenas de dolor se repitieron a primera hora de la tarde. La parroquia de Santoña y las calles adyacentes se quedaron pequeñas para acoger los funerales por José Luis Fernández Santa María y José Legaz Villejos, los dos pescadores rescatados ayer. Al oficio fúnebre asistieron, además de familiares y compañeros de las víctimas, la ministra de Agricultura y Pesca y el presidente de la comunidad, Miguel Ángel Revilla. En la homilía, el obispo de Cantabria, José Villa Plana, confesó la dificultad de dar palabras de consuelo ante «el duro golpe» sufrido por las familias de la localidad, pero destacó que esta tragedia sirvió para poner de manifiesto la «solidaridad» de todo un pueblo, de 11.000 habitantes, que vivió ayer el primero de sus tres días de luto oficial. Entretanto, el pesquero siniestrado, de 30 toneladas de peso, fue remolcado al puerto de Santurce donde se le sometió a una profunda inspección por si en su interior pudieran encontrarse los dos tripulantes desaparecidos. Paralelamente, en la mar se mantuvo activo el dispositivo de emergencia y dos helicópteros, un avión, embarcaciones de la Ertzaintza, la Armada, Salvamento Marítimo, Guardia Civil y la práctica totalidad de la flota pesquera de Santoña siguieron las corrientes y rastrearon palmo a palmo la zona en busca de José Ramón Pérez y Agustín Fidel Escalante. Pero sus trabajos culminaron, al menos de momento, sin éxito. La suerte, si se le puede llamar así, se alió con uno de los tripulantes del Nuevo Pilín Celestino Sañudo, a quien una lesión le salvó de correr el mismo destino que los hombres que iban en el pesquero en la madrugada del viernes. El, como otros muchos pescadores que han pasado por el mismo trago, vive hoy su día más triste. Celestino, de 31 años, socio del patrón del barco, Elías José Gallego, fue ayer uno de los primeros en llegar al puerto de Santoña en busca de noticias sobre sus compañeros que aún seguían desaparecidos, lo mismo que decenas de vecinos de Santoña, una localidad donde todo gira alrededor de la pesca y de la mar. Esta localidad cántabra cuenta con la flota más importante de la región, compuesta por medio centenar de pesqueros con unos 400 hombres embarcados, y posee una de las industrias conserveras más importantes de España, que da empleo a unos 1.000 vecinos. Eso implica que uno de cada diez vecinos vive directamente de la pesca y que el pueblo entero está pendiente de lo que la mar le da o le quita.