| Reportaje | El día a día tras el ataque terrorista |

«Para las víctimas, todos los días del año son 11 de marzo»

Antonio Miguel Utrera y María Alonso, hijos de leoneses y afectados por el atentado, relatan su impresión un año después

Publicado por
L. Urdiales - redacción
León

Creado:

Actualizado:

Antonio Miguel Utrera Blanco y María Alonso Lobato, dos hijos de leoneses y víctimas de las bombas que estallaron la mañana del 11 de marzo de 2004, se ofrecen de buen grado a hacer balance en el primer aniversario de la masacre. «Es bueno el recuerdo, para no olvidar, para que no se repita nunca; es bueno recordar, sobre todo en memoria de los que murieron»; es la primera coincidencia en la valoración de la repercusión de la solemnidad de los actos oficiales que vinieron a conmemorar la tragedia, la solidaridad social, la referencia mediática. Luego, la historia personal -los matices- orienta las opiniones de estos dos jóvenes. A sus 20 años, Antonio Miguel se agarra a la evolución progresiva en las secuelas que dejó en su cuerpo el estallido de un artefacto. «La recuperación va bien; mejoro». Y la oportunidad de seguir con sus estudios de Historia en la Universidad Complutense. «La Universidad respaldó siempre, nunca han dejado de estar ahí; no puedo tener más que palabras de agradecimiento para la Universidad; sin tener ninguna obligación han dispuesto todo lo que está en sus manos para que siguiera con los estudios». Antonio matiza el término «obligación» para remarcar esa actitud frente a la que observa en las administraciones. «Valoro especialmente lo que hace la Universidad; porque la Comunidad de Madrid ha pasado olímpicamente de las víctimas; de mí, al menos han pasado; igual que la figura del Alto Comisionado, del que no llego a entender el cometido», cuestiona sin tapujos en un relato crítico en el que incluye al Ministerio del Interior. «No ha habido más que mentira sobre mentira; desde el primer momento del atentado, cuando trataron de ocultar la verdad, hasta las promesas realizadas que no se han cumplido». Antonio Miguel Utrera fue ayer a un acto organizado por la Universidad Complutense. Silencio por las víctimas mortales. Él, en el lado de los que superaron con vida el ataque terrorista a los trenes, trata de hacer otra lectura: «Creo que sta respuesta social en la conmemoración de la fecha no nos ayuda ni nos deja de ayudar; no recordamos el hecho con más o menos intensidad porque durante estos días se haya hablado sin parar del atentado, ni porque durante esta jornada los ciudadanos o las autoridades se hayan sumado a los recuerdos. Un apoyo moral que veo justo por los fallecidos. Pero para todas las víctimas todos los días es 11 de marzos; no hace falta que toquen las campanas; nos acordamos perfectamente». «No vamos a olvidar» María Alonso Lobato inició ayer el descanso semanal. Trabaja en la restauración de un retablo en San Andrés de Montejos. Casi sin quererlo, recuerda que un año antes sorteó la muerte en el tren que saltó por los aires en las estación del Pozo. «Llegué ayer a Madrid a pasar el fin de semana; sí, te enteras de los actos, lo estaba viendo en la tele; también me entrevistaron en la radio. Pero no estaba muy pendiente del tema aunque valoro que recuerden el suceso. Es bueno recordar para que no se olvide. Nosotros no vamos a olvidar nunca». María, 30 años, restauradora, es hija de dos leoneses que emigraron a Madrid (su padre es natural de San Miguel del Camino y su madre de Benavides) acierta a resumir en una frase su situación un año después del 11-M: «Me siento afortunada por poder hacer mi vida». En ese camino va Antonio Miguel, después de superar varias intervenciones quirúrgicas, sufrir hemiplejia, sordera parcial. «Tengo la esperanza de poder llegar a hacer una vida normal».

Cargando contenidos...