| Crónica política | Los rumores |
El PSOE activa a sus católicos
La última intoxicación sobre Zapatero es decir que quiere suspender las procesiones
Si fuera cierto lo de «a quien madruga, Dios le ayuda», o en su variable «a quien trabaja,¿», el PSOE podría respirar tranquilo. La ola de intoxicaciones que afecta al entorno de Zapatero está siendo respondida con medidas organizativas en vez de contraponer desmentidos. Es una alternativa más eficaz porque los difusores del rumor cuentan con un aparato mediático de intoxicación difícil de batir. La última ha sido notable: «Zapatero prepara una ley para suspender las procesiones», intoxicación difundida en vísperas de Semana Santa. El diario La Razón lo publicó tan ricamente, el Pecado original de Telecinco le dio pábulo, circuló el rumor por colegios religiosos, ambientes cristianos y cofradías, y la infamia subió a los altares dándose por cierta. Eso es una tontería, una nueva intoxicación más», responde José Blanco a este periódico, pero el secretario de Organización socialista no saldrá a desmentirlo. La respuesta, motivada por la confrontación que la jerarquía eclesiástica viene manteniendo con los socialistas y que culminó con su postura antieuropea el 20-F, es otra bien distinta: organizar a los cristianos de base del PSOE que son muy numerosos y que están cada vez más disconformes con los obispos españoles por sus posiciones ultraconservadoras y por la agresividad de sus medios de comunicación, especialmente la Cope, que no muestran el más mínimo respeto a la verdad, ni a las personas. En pocos días, en la sede federal del PSOE, en la calle Ferraz, habrá un nuevo departamento, con presupuesto propio, titulado provisionalmente Cristianos Socialistas. El responsable elegido, Carlos García de Andoin, es concejal en Sestao y fue responsable de Formación del Laicado en el obispado vizcaíno. Y atención a la coincidencia de que el obispo de Bilbao es «el tal Blázquez», en expresión de Arzalluz, que acaba de sustituir al cardenal Rouco en la Presidencia de la Conferencia Episcopal Española. Puede tratarse solo de una coincidencia porque Carlos García ya promovió con Ramón Jáuregui un documento -«Tender puentes: PSOE y Mundo Cristiano»- que se va a editar ahora con prólogo de Zapatero. Y le seguirán otras iniciativas siempre con el objetivo de favorecer el entendimiento y de no abandonar ese espacio al crecimiento electoral del PP y, menos aún, al terreno propicio para la intoxicación. «De hecho, Felipe González siempre cuidó esa parcela y por eso contaba con destacados vaticanistas en el Gobierno, como Virgilio Zapatero, o en la presidencia del Congreso como Gregorio Peces Barba», aclara Abel Caballero que entonces se sentaba en el Consejo de Ministros. En época de Almunia, el encargado de los asuntos religioso fue el vasco Jáuregui y ahora Blanco le concede rango de departamento en el organigrama de organización. Se ha estudiado también otra intoxicación que ha hecho alguna fortuna: la existencia de un espía del Centro Nacional de Inteligencia en el PSOE que habría visitado a Bensmail, un preso islamista del GIA, en cárceles asturianas. «Cuando yo me refería a que el anterior Gobierno lo conocía -aclara Blanco- es porque esa persona visitó al preso con permiso oficial y se supone que las conversaciones estarían registradas», extremo éste en el que confía Huarte para que quede claro el objetivo de su misión humanitaria. Aunque el diario El Mundo insista en esa triple militancia de Fernando Huarte -espía, socialista y presidente de una ONG de apoyo a Palestina-, él niega haber colaborado nunca con el CNI pero al PP le ha bastado para pedir su comparecencia en la Comisión del 11-M. A Blanco le parece un despropósito y se permite ironizar: «Yo no sé si alguien del CNI se infiltró en el PSOE pero aseguro que nadie del PSOE se ha infiltrado en el CNI». Estupefacción Lo inquietante es que algún diputado popular se lo cree. Es más: argumenta convencido, ante la estupefacción de algunos periodistas , que cada vez está más clara la implicación del PSOE en el 11-M para acabar con el Gobierno popular. Que la dirección popular monte una guerrilla informativa sobre la cuesión hasta se puede entender , pero que se lo crea alguien con un mínimo de información, resulta estremecedor.