El obispo de Astorga destaca la confianza que el Papa tuvo en las personas por encima de todo
«El dolor del mundo entero es la respuesta a toda una vida de entrega»
Camilo Lorenzo: «Los cardenales buscarán como sucesor a quien mejor responda a los retos de hoy».
Monseñor Camilo Lorenzo, obispo de la Diócesis de Astorga
Monseñor Camilo Lorenzo, obispo de la Diócesis de Astorga, destacó ayer tras conocer la noticia del fallecimiento del Papa que Juan Pablo II había muerto según su deseo, sin ocultar su enfermedad; y consideró que la solidaridad del mundo en sus últimas horas de agonía no es sino la respuesta a toda una vida de entrega a los demás. En su opinión, la principal herencia del pontífice es la confianza total en las personas, cualquiera que fuera su circunstancia; mientras que el reto más importante para el sucesor de Wojtyla es la evangelización en defensa de los derechos de los pueblos más pobres. Camilo Lorenzo, que ayer se encontraba de visita pastoral en las parroquias de La Rúa, reconoció que la muerte del Papa produce sentimientos encontrados: «Por un lado de tristeza, y por otro de esperanza, porque él tenía una fe profunda que le hacía concebir la muerte como una liberación y un encuentro con Dios tras haber vivido al servicio de la fe y del mundo». Según el obispo, la respuesta de dolor en todo el mundo ante las últimas horas de agonía del Pontífice polaco no es más que «una respuesta a su vida, a su constante relación con el mundo, a sus viajes y encuentros con personas de todas las ideologías y razas, naciones y credos. Es la gratitud por su entrega y por su lucha por el bien del hombre, sin distinciones». Un dolor que es en realidad esperanzado, «confiado en Dios, liberador y salvador». En lo que se refiere a la herencia de Karol Wojtyla, destaca «la gran confianza que tenía en el hombre, en la persona; en lograr una vida más humana y esperanzada a través de la fe». Y en la fidelidad al Evangelio. «Una herencia que va más allá de los católicos, porque él no hizo distinciones por razón de credo». Respecto a la trascendencia histórica del papado que ahora concluye, el responsable de la Diócesis de Astorga explica: «Todos los papas han marcado un momento singular en la historia del mundo. Lo hizo Pío XII, con un extraordinario conocimiento del mundo; el beato Juan XXIII, que hizo ver la bondad y la transparencia de Dios; Pablo VI, en la materialización del Concilio Vaticano. Juan Pablo II marcó la apertura, el ir al mundo, viajar, la constante relación con las personas en todas las circunstancias. Y tengo la confianza en Dios de que el próxim papa, con su manera de entender el mundo, marcará también unas líneas que serán extraordinarias».