Los principales representantes mundiales han confirmado que acudirán
Los Reyes, Zapatero y Rajoy encabezan la legación española
El entierro reunirá a la mayor representación de líderes y mandatarios de la Historia
Varios miles de policías han sido movilizados en Roma
Reyes, presidentes, jefes de estado y de Gobierno y diversas autoridades en representación de unos 150 Estados, por un lado, y entre dos y cuatro millones de peregrinos, por otro, es la espectacular asistencia que se espera que asista en Roma al entierro de Juan Pablo II el próximo viernes. Se tratará, con mucha diferencia, de la mayor concentración de peregrinos y autoridades mundiales que se recuerda en la Historia. La delegación española estará encabezada por Don Juan Carlos y Doña Sofia, según anunciaron ayer y de acuerdo con su expreso deseo. Su presencia en la misa que presidirá el decano del colegio cardenalicio, Joseph Ratzinger, estaba pendiente de la decisión que adoptaran ayer los 65 cardenales reunidos en el Vaticano. En 1978, tras la muerte de Juan Pablo I, la congregación general solicitó de manera expresa a los jefes de Estado que se abstuvieran de acudir a las exequias. Esta vez no ha habido restricción alguna, más allá del tamaño de las representaciones. Cada una estará compuesta por cinco miembros. En el caso de España, además de los reyes, se desplazarán hasta Roma el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Morantinos, y el secretario general del Partido Popular, Mariano Rajoy. Fue el propio jefe del Ejecutivo el que ofreció al líder de la oposición la posibilidad de sumarse a la delegación española; algo inusual. El secretario de organización socialista, José Blanco, aseguró, de hecho, que es la primera vez que un presidente realiza una invitación de este tipo. «Forma parte -se enorgu-lleció- de un modo de entender la acción de Gobierno». El líder del PP -que este lunes acudió a la nunciatura apostólica para mostrar sus condolencias al representante diplomático del Papa en España, monseñor Manuel Monteiro de Castro- se refirió al asunto con total normalidad. Es más, aseguró que puesto que preside un partido al que «votan muchos católicos» su presencia en la delegación era «obligada». Un argumento similar fue empleado por José María Aznar en su día para justificar que se hubiera concertado una entrevista entre Zapatero y el Pontífice durante su última visita a España, cuando PNV y CiU, protestaron porque se habían quedado sin audiencia. De la delegación española quedarán fuera el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, de quien dependen los asuntos religiosos, y el embajador español en el Vaticano, Jorge Dezcallar. Se contaba con ellos para completar el grupo hasta que los Reyes, una vez conocidas las directrices de la congregación general de cardenales, anunciaron que se sumarían a la comitiva Proclamación Falta aún por saber quién acudirá a la proclamación del nuevo Papa. Fuentes de la Zarzuela aseguraron que está por decidir si los monarcas se desplazarán de nuevo a Roma cuando haya «fumata blanca» o si la representación de España la ostentarán los Príncipes de Asturias. Si se atiende a los antecedentes, Don Juan Carlos y doña Sofía tampoco faltarán a esa cita.