Las primeras 86 muestras fueron enviadas en mayo al departamento de Bioquímica de la Universidad de Salamanca
La Junta busca metales pesados en 186 captaciones leonesas de agua potable
Los análisis se centrarán este año en contenidos de mercurio, cadmio y selenio «
El departamento de Higiene de los Alimentos y Sanidad Ambiental de la Junta está recogiendo en León muestras de captaciones de agua para usos domésticos en 186 municipios de la provincia -el 90% del total- para comprobar si su teórica potabilidad puede suponer riesgos para la población. Se analiza la posible concentración de metales pesados, como mercurio, cadmio o selenio. Aunque en la provincia leonesa no ha saltado todavía ninguna alarma, ha habido que clausurar 42 captaciones de agua que antes parecía potable en Avila, Segovia y Valladolid por contaminación de arsémico, otro de los metales considerados como más peligrosos. La Junta esta realizando un muestreo «de forma aleatoria» en las captaciones de agua para los ayuntamientos de la provincia, recogiendo un total de 83 muestras el pasado mes de mayo que han sido remitidas al departamento de Bioquímica Analítica de la Universidad de Salamanca. Para los próximos meses se espera remitir otro centenar más de muestras a petición del Servicio de Evaluación de Riesgos y Gestión de Alertas. Según el jefe del servicio territorial de Sanidad en León, Santiago Travieso, se trata sólo de mediciones preventivas que no deben crear ningún tipo de alarma entre la población y tienen su origen en que las captaciones de agua potable para los pueblos se realizan cada vez a más profundidad buscando eludir la contaminación de los manantiales superficiales, «aunque a cambio se encuentran otros contaminantes». «Las enfermedades o patologías que puedan producir», se añade, «son raras, hasta el punto de que apenas figuran en los programas de las facultades de medicina porque no se les da importancia, aunque otra cosa es que estén ahí». A todos los niveles Aproximadamente el 45% de las muestras que se están enviando a Salamanda corresponden a acuíferos profundos, un 25% a manatiales, otro 20% a pozos de mediana dimensión y el 10% restante a tomas de agua procedentes directamente de los ríos. Según Travieso, no se ha detectado en ninguna localidad o comarca leonesa enfermedades asociadas al exceso de metales pesados en la red de abastecimiento de aguas. En cuanto al mercurio las intoxicaciones son raras y suelen producirse en el ámbito laboral al manipular materiales de riesgo, ya sea industriales o mineros; el cadmio se transmite al suelo a través de los abonos minerales, pasando luego a frutas y hortalizas y termina acumulándose en el hígado y el riñón de los humanos, aunque es raro encontrarlo en concentraciones elevadas; y, por último, el selenio figura relacionado con el cáncer y enfermedades cardiovasculares, aunque es más frecuente y problemática su falta que su intoxicación, porque «es un elemento indispensable para el funcionamiento normal de músculos, corazón, hígado y páncreas». En los servicios sanitarios no hay estadísticas, en todo caso, sobre la incidencia de este tipo de contaminación. Cada vez más hondo La contaminación del agua potable, aunque aún no es grave, empieza a preocupar a las autorizadas sanitarias a medida que las captaciones, sobre todo en el medio rural, cavan cada vez más hondo para abastecer a sus habitantes. Es el nuevo problema a la hora de eludir el agua más o menos superficial y sucia de productos orgánicos, tanto de origen humano como animal o de desechos industriales. De cara a próximos años se está estudiando la posibilidad de ampliar los análisis a otros minerales, como cobalto, níquel, hierro, o incluso, oro o plata, que a menudo aparecen asociados en un espectro de siete o más metales. En una provincia de orografía complicada, como la leonesa, el problema es que el agua mineral mas profunda, limpia de impurezas orgánicas, resulte contaminada de excesivas sales minerales. En algunas localidades, como Boñar, por ejemplo, llegaron a construirse balnearios a partir de manantiales ricos en determinados elementos teóricamente beneficiosos para la salud. Paradógicamente y según los análisis que ahora encarga la Junta algunas de esas mismas propiedades medicinales serían contraproducentes. En León, por lo menos, se trata sólo de controles preventivos para asegurarse contra riesgos en los que antes nadie reparaba.