La policía investiga desde el 2004 la conexión entre Londres y el 11-M
Los tentáculos del 11-M pasan por una decena de países extranjeros, pero la pista británica siempre ha estado bien presente en las investigaciones, sobre todo desde que en mayo del 2004 Scotland Yard confirmara que Jamal Zougam viajó en «más de una ocasión» a Londres entre 1998 y 2003 para tratar de contactar con, al menos, dos de los más importantes cabecillas integristas de Europa. Los especialistas británicos descubrieron hace 14 meses que el dueño del locutorio de Lavapiés se trasladó a Londres, probablemente a la búsqueda de posible financiación y activistas. Su contacto fue con uno de los más importantes responsables de Al Qaida en Europa, el terrorista palestino Omar Mohamed Otman, Abu Qatada, residente en el Reino Unido desde septiembre de 1993 y sometido a estricta vigilancia y restricciones de movimientos. Según las investigaciones, los posibles encuentros «directos» entre Zougam y el cabecilla terrorista, procesado por Garzón por su relación con los atentados del 11-S al considerarlo «embajador» de Bin Laden en Europa, se produjeron antes de que Abu Qatada fuera encarcelado en la prisión londinense de Belmarsh en octubre del 2002, después de que la justicia británica le acusara de instigar los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono. La supuesta vinculación de Abu Qatada con el 11-M no sorprendió a los servicios de Información españoles, sabedores de las estrechas relaciones de destacados integristas residentes en Madrid con sospechosos en Gran Bretaña. La Unidad Central de Información Exterior de la Policía (UCIE) tiene constatadas 17 visitas a Londres del líder de la célula española de Al Qaida, Edim Barakat Yarkas, Abu Dahdah, entre 1995 y 2000 para entrevistarse con el cabecilla terrorista de origen palestino a fin de cerrar varias operaciones de traspaso de dinero a diferentes activistas de todo el mundo. La segunda pista de Zougam en Londres apunta claramente a Mohamed Al Gerbuzi, uno de los supuestos fundadores del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), la organización a la que se con-idera responsable de los atentados del 11-M. Este marroquí, con pasaporte británico, vive desde hace 17 años en Londres.