El líder quiere imponer su estilo

Rajoy cree que 18 meses es suficiente para digerir una derrota y quiere acabar con la imagen de disensión para recuperar el poder

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Gonzalo Bareño - redacción | madrdid
León

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«Lo que pasó ya pasó». El PP, o al menos Rajoy, ha necesitado un año y medio para digerir una sentencia tan simple. Sólo cuando la cúpula popular en su integridad, incluido Aznar, ponga en práctica la advertencia de Rajoy podrá decirse que el PP ha superado la traumática pérdida de unas elecciones que tenía ganadas. La lectura pequeña es que «lo que pasó» es la pública disputa entre Piqué y Acebes. La visión amplia es que «lo que pasó» es el 11-M y el 14 M. No lo va a tener fácil. Desde Her-nández Mancha no se recuerda en el PP una situación en la que casi cualquiera se siente autorizado para expresar una opinión, aunque sea contraria a la del líder. El poder une mucho. Lo sabe bien Aznar. Lo sabe Felipe González. Y lo sabe Fraga. Pero nada desune más que la derrota. Lo saben Almunia y Borrell. Y también lo sabe Fraga. Rajoy tiene el mérito de que el PP siga siendo una alternativa posible a pesar de la complicada situación interna. Pero sabe que con el partido así nunca superará la diferencia con el PSOE que marcan los sondeos. Frente a lo que opinan otros, Rajoy cree que más que de ideas el PP debe cambiar de estilo. Eso puede ser suficiente. Pero su difusa referencia a la necesidad de «actualizar» el ideario deja la duda de si no se dispone a abordar un cambio más profundo. A fuerza de no ser renovador ni conservador, aznaraista ni gallardonista, liberal ni demócratacristiano, Rajoy corre el riesgo de quedar emparedado. Al PP le hacen daño Acebes y Zaplana dando entrevistas al alimón como si fueran los Dalton. Pero también un Gallardón más cerca de Zapatero que de Aguirre. O Piqué ordenando callar al propio Rajoy a propósito de la opa a Endesa. Visto el éxito de la mano tendi-da a todos, Rajoy no quiere jugarse su última baza en las generales sin intentar al menos imponer su estilo. Aznar convirtió desde el principio al PP en su partido. Y aún así perdió dos veces antes de ganar. Rajoy sabe que no tendrá esa tercera oportunidad. Poner a Zaplana de portavoz y a Acebes de secretario general mientras Piqué o el valenciano Camps mantienen cuotas de poder puede que no fuera una buena idea. Pero tampoco tenía manos libres con el partido en estado de shock. Entonces sólo promovió tímidamente a su equipo. Personas como Ana Pastor o Soraya Sáenz de Santamaría, que sin duda jugarán un importante papel en el PP cuando todos asuman que «lo que pasó ya pasó».

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