El litro se paga ya a 0.69 euros, frente a 0,51 hace un año y 0,39 en septiembre del 2003, lo que casi duplica las tarifas

El gasóleo para calefacciones volverá a subir este invierno un mínimo del 35%

La debilidad del euro frente al dólar amenaza con incrementar aún más los precios

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Antonio Núñez - león
León

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La factura de la calefacción subirá este año en los hogares leoneses diez veces más que las revisiones salariales de los convenios colectivos en una proporción del 35% al 3%, respectivamente. Se trata del incremento más elevado de la última década, que se suma a otro record durante el pasado año en que el gasóleo de usos domésticos se encareció casi un 27%. Sumadas ambas subidas, más impuestos, los precios están a punto de duplicarse. Según fuentes de la patronal provincial de distribuidores de carburantes, que prefieren mantenerse en un prudente anonimato, el problema tiene su origen muy lejos del mercado local,«porque nosotros nos limitamos a distribuír a domicilio como minoristas», y cada año tiene una coartada distinta: primero fue la guerra de Irak, luego la creciente demanda de países industrialmente emergentes, como China o la India, y, por último, los recientes huracanes en el golfo de Méjico. Al final la subida se ha generalizado por todos los continentes y los pequeños distribuidores aseguran que ellos sólo se limitan a repercutir un pequeño margen empresarial del 5%, y aún eso no sin problemas. Caída del consumo La demanda provincial de gasóleos de uso agrícola o doméstico para calefacciones, que se mueven en precios prácticamente idénticos, ha caído durante el último año en casi un 5%, pasando, de septiembre a septiembre, de 92.347 toneladas a poco más de 85.000. Según las mismas fuentes en la caída del consumo han influído varios factores, a veces no exentos de paradojas: «por una parte el año pasado tuvimos inviernos muy duros, pero duraron sólo un par de meses, y, por otra, la sequía que amenaza al campo ha hecho que también descienda en picado la demanda de carburantes agrícolas». Se reconoce, por último, que también el elevado precio de los combustibles ha animado a particulares y agricultores a ahorrar lo más posible, algo que hasta ahora casi nadie tenía en cuenta en sus economías caseras o empresariales. Dentro de la autonomía León será la provincia que pague una mayor factura por el encarecimiento de los precios del petróleo y sus derivados con un consumo que duplica largamente al de Valladolid (36.000 toneladas al año) y multiplica varias veces al del resto de las provincias del Duero. La razón no deja de ser simple: dispersión de la población en pequeños núcleos rurales y un clima particularmente duro. Según las mismas fuentes, es casi seguro que este invierno sea más crudo que los anteriores, si no en temperaturas y heladas, sí en precios de combustibles para calentarse. «Hasta ahora hemos tenido la suerte de que el euro, que es la moneda en la que se paga en las casa la factura final, esté sobrevalorado respecto al dólar, que es lo que mide el precio del crudo en origen; porque si pasara lo contrario, como al comienzo de la moneda única europea, los precios finales se dispararían otro 30%». También de forma paradójica los distribuidores minoristas de carburantes temen que la espectacular subida de precios sea una ruina para ellos en vez de un buen negocio, porque aseguran moverse ya en márgenes comerciales muy ajustados y con una demanda a la baja o, como mínimo, estancada. Según ellos, gasolineras aparte, que es un negocio seguro, puede haber más de un cierre en el reparto domiciliario de carburantes.

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