La Policía cree que el asesino iba a ser despedido del trabajo y tenía problemas psicológicos

Un vigilante mata a dos compañerosy se suicida tras herir a un tercero

La empresa niega problemas laborales y achaca el suceso a diferencias entre los empleados Un

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Ajejandro Posilio
León

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Manuel Ramírez Torrecilla, vigilante de seguridad de 35 años fuera de servicio, mató ayer a dos compañeros e hirió a otro de gravedad en el interior del edificio de Correos de Madrid y posteriormente se suicidó de un tiro en la cabeza. El agresor, que realizó los disparos con una escopeta de caza, se encontraba de baja médica y atacó a sus compañeros por problemas laborales, según las primeras investigaciones policiales. El suceso se produjo sobre las 18 horas de ayer en un pasadizo sin techo del interior del Palacio de Correos y Comunicaciones que da a la calle Montalbán, detrás de la plaza de Cibeles de la capital. A esa hora, el atacante llegó en un coche Reanult de color plateado, que aparcó en doble fila frente a la puerta del edificio. Salió del vehículo armado con una escopeta y una canana cargada de cartuchos en la cintura y se dirigió a la puerta de entrada. Al verle, el agente que estaba en la garita, Manuel Montañés Riesco, de 49 años, salió y le preguntó: «¿A dónde vas?». Sin mediar palabra, el asesinó le descerrajó un tiro en la cabeza. A continuación, entró en el patio, donde le salieron al paso otros dos vigilantes -un hombre y una mujer- que habían oído los primeros disparos. A éstos también los recibió con sendos tiros a pocos metros de distancia, por lo que les hirió gravemente. Muerte en el quirófano Poco después, Juan Antonio Jiménez Ortega, de 49 años, fallecía en el hospital cuando estaba siendo intervenido quirúrgicamente. Tras perpetrar estas agresiones, el asesino avanzó unos 30 metros más en dirección a la entrada al Palacio de Comunicaciones, se paró y se disparó con su misma escopeta un tiro en la sien, que acabó con su vida en el acto, según informaron fuentes policiales. Los agentes de la Brigada Pro-vincial de Policía Judicial y los de Homicidios, que acudieron inmediatamente al lugar del tiroteo, trataban de dilucidar si el agresor llegó con la intención de agredir a sus compañeros o si trataba de causar daños a la empresa Orma Seguridad, a la que pertenecían todos los vigilantes, y disparó a los primeros que le salieron al paso y que fueron los que intentaron impedirle la entrada. El delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, informó de que el desencadenante del suceso pudieron ser los «problemas laborales» que atravesaba el agente, que hubieran determinado en un «episodio de enajenación mental» que le provocó una actuación «pro-pia de un loco». «Todo apunta a que ha sido un episodio de enajenación mental producida, seguramente, por una visión perturbada de los problemas laborales que afectaban a esa persona», indicó Méndez. Sin embargo, la empresa Orma Seguridad negó que el vigilante agresor tuviera problemas laborales, y señaló que causó baja voluntaria en la empresa el 27 de diciembre, por lo que no guardaban ningún tipo de relación con él desde esa fecha.

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