EL PACTO
PSOE y CiU irán de la mano en la tramitación de la reforma
JUAN M. ESPINOSA
El pacto alcanzado el pasado sábado entre Zapatero y Artur Mas tuvo efectos colaterales. El primero es que el tripartito dejará de estar unido como una «piña» en la tramitación del estatuto en el Congreso. Las dudas de ERC para sumarse al acuerdo permitirá al PSOE ir de la mano de CiU en la Comisión Constitucional del Congreso. El Gobierno entiende que los republicanos puedan adoptar una postura «singular» en ese trámite, pero confían en que al final voten sí al estatut en las Cortes Generales. El Ejecutivo está tranquilo. Las amenazas de descolgarse de la reforma proferidas por ERC son, para el gabinete socialista, parte del «juego político» previsto en el guión. Comprenden la irritación de Josep Lluis Carod-Rovira después de que CiU se llevara el protagonismo del acuerdo y entienden que ahora haya endurecido su postura inicial. Fuentes gubernamentales y socialistas explicaron que los republicanos «sabían perfectamente» que para que los nacionalistas dieran el «sí» a la reforma debían tener alguna compensación porque, en teoría, lo iban a rentabilizar menos que las tres formaciones del tripartito. Ese «plus» fue, a la postre, el trato preferente concedido por el presidente del Gobierno. En la práctica, los socialistas creen que de este acercamiento se han beneficiado Mas y sobre todo Zapatero, que al pactar con los nacionalistas moderados se ha quitado la etiqueta que desde hace meses le colgó el PP, la de un presidente «en manos de radicales». Además, la pataleta de Esquerra y la oposición frontal del PP a la reforma ha dejado para el PSOE el centro político en España, según su propio análisis. Si bien el Gobierno se siente cómodo con CiU, el tablero de alianzas en Madrid no variará, salvo que ERC decida de forma unilateral romper con el PSOE. La idea del Ejecutivo es la misma que defendía antes del acuerdo con CiU: «sumar apoyos, pero nunca intercambiarlos».