La Ley de Montes como prueba de que la cultura propia afecta a la vida diaria

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J. Vázquez - león
León

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Los etnógrafos e investigadores culturales que ayer participaron en el Club de Prensa de Diario de León en el debate sobre la identidad leonesa y su posible traducción política en un fuero propio dentro de Castilla y León, pusieron de manifiesto que esta cuestión no se limita al sentimiento, sino que tiene una conexión directa y eminentemente práctica con la vida real. Así, el investigador Javier Callado Cobo puso como ejemplo la polémica que ha surgido en León con el proyecto de la Ley de Montes porque obvia la estructura comunal de la propiedad ancestral en la provincia y pone trabas a la organización de estos espacios a través de las juntas vecinales, según denuncian los muchos detractores del proyecto. «¿Qué pasa con la Ley de Montes? Es una cuestión administrativa, pero tiene una base cultural, como es el que en León el 70% de los montes pertenezcan a las juntas vecinales, y cuando dices esto, en Castilla no saben de qué les hablas. Esto es una prueba de las muchas que existen de que la etnografía y la cultura entroncan con nuestra vida real», advirtió. Este ponente señaló en el mismo sentido que incluso aspectos antropológicos en los que generalmente se piensa como algo museístico tienen un entronque directo con la realidad actual, por lo que a su juicio el hecho diferencial debe ser tenido en cuenta por los políticos para racionalizar la administración pública. El etnógrafo y escritor Joaquín Alonso González opinó por su parte que los aspectos históricos y culturales no van a ser los que determinen en última instancia el éxito de la reivindicación leonesa en cuanto al reconocimiento de su hecho diferencial en el futuro Estatuto; para él, lo que resultará determinante será la historia reciente de los acontecimientos que han marcado la reivindicación social de lo leonés, que por otra parte asegura que es compartida por los ciudadanos castellanos: «En Castilla y León existe una conciencia más o menos generalizada de que, al igual que los castellanos no son leoneses, los leoneses tampoco somos castellanos», manifestó. El investigador Joaquín Díaz mostró por su parte incertidumbre sobre las posibilidades que existen de plasmar desde un ámbito político la existencia de un hecho diferencial leonés dentro de la próxima reforma del Estatuto de Autonomía, aunque preguntado sobre si cree que realmente existe una identidad leonesa, fue muy claro: «Sí. A la vista está», dijo en referencia al sentimiento tan generalizado que existe al respecto en la sociedad leonesa. La no coincidencia entre los límites administrativos y los culturales fue otro de los aspectos que ayer salió a relucir durante el debate. Javier Callado puso como ejemplo el mordisco que se aprecia por el Oeste en el mapa de León, correspondiente a la comarca de Valdeorras, en la que asegura haber comprobado directamente a través de distintos estudios que existen unas manifestaciones en la arquitectura, la organización del territorio en juntas vecinales e incluso la lengua que entroncan directamente con León, y no con Galicia, aunque reconoció que al igual que la Junta de Castilla y León intenta obviar a su juicio la existencia de una identidad propia, el Gobierno gallego rehuye igualmente el reconocimiento de que existen identidades distintas dentro de su territorio. El debate desde el punto de vista cultura y etnográfico sobre el pasado y el futuro de León abrió ayer en el Club de Prensa unas jornadas de reflexión sobre el rumbo que tomará la provincia en los próximos que también analizará la cuestión desde ópticas económicas, políticas y desde el punto de vista de la historia con un amplio plantel de expertos en cada materia.

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