Los becarios más veteranos aún buscan trabajo por encima de los treinta años
Los universitarios que demandan un contrato de becarios o de prácticas antes de acceder a su primer empleo propiamente dicho tienen una edad media de casi 27 años, a la que sus coetánoes llevan ya casi tres trienios de antigüedad en empleos menos cualificados, y un elevado porcenteje de ellos supera ampliamente la treintena, algo impensable en cualquier empresa para acceder al primer trabajo. Según Fgulem, «respecto a la variable de edad la media observada es de 26,59 años, y hemos diferenciado tres intervalos: el primero comprende a aquellos cuya edad se sitúa entre 21 y 25 años, y en este grupo se encuentran 358 candidatos; el segundo intervalo abarca las edades comprendidas entre 26 y 30 años, en el que se sitúan 370 candidatos, siendo éste el grupo más numeroso; y, por último, hemos considerado un tercer grupo, en el cual encontramos 42 titulados cuya edad es superior a los 31 años». La fundación no entra a valorar los problemas de tan tardía incorporación al mercado laboral en los tres tramos, limitándose a señalar que su labor es de colaboración y ayuda. Más mujeres que hombres En el colectivo de licenciados que acuden a Fgulem en busca de una oportunidad para entrar en la rueda del primer empleo, aunque sea de manos de un año y a bajo precio, aundan también más las mujeres que los hombres, aunque esto se debe no tanto a discriminación de sexos como a que también en algunas aulas, fundamentalmente en las carreras de letras, las estudiantes son igualmente mayoría sobre los varones. «Considerando la variable de sexo de los candidatos se observa que el número de solicitudes presentadas por el colectivo femenino es sensiblemente superior a la demanda del colectivo masculino, ya que 448 corresponden a mujeres durante el último año frente a 329 solicitudes presentadas por los titulados varones». Según los responsables de la Fundación, la diferencia entre sexos, sin dejar de ser importante, al igual que en el mercado laboral menos cualificado, cuenta menos que la edad cada vez más avanzada de becarios y titulados en prácticas. A los 25 o 30 años un trabajador de cualificación media acumula ya varios trienios de experiencia, pero, paradójicamente, no un licenciado de la universidad.