Seis tripulantes fueron rescatados por un mercante de Bermudas

Tres muertos al naufragar un pesquero en aguas de Irlanda

Un marinero de Guinea Bissau y el jefe de máquinas, gallego, cayeron al agua

El jefe de máquinas, Manuel Graña, está desaparecido

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Antonio Ojea - vigo
León

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Tres tripulantes muertos (dos de ellos desaparecidos) y siete rescatados es el balance de un nuevo naufragio de un pesquero gallego en aguas del caladero irlandés de Grand Sole. Aunque las condiciones del mar en la zona durante la pasada noche no eran malas, el pesquero Dinish se hundió en pocos minutos después de navegar varias horas con una vía de agua en su casco. A la señal de socorro acudió un helicóptero británico, que logró rescatar a uno de los marineros, un senegalés que murió en el traslado a un hospital de Cork. El servicio de Guardacostas de Falmouth había enviado dos helicópteros y un avión de salvamento, además de alertar a los buques que navegaban en las proximidades del «Dinish». Seis tripulantes fueron rescatados por un mercante de Bermudas que ahora navega rumbo a Alemania, mientras que el patrón fue recogido por un buque quimiquero liberiano que viaja hacia Nueva York. Otros dos tripulantes se dan por desaparecidos una vez terminadas las tareas de rescate. Las condiciones meteorológicas y la temperatura del agua permite afirmar que ambos han fallecido. Se trata de un marinero de Guinea Bissau y el jefe de máquinas, Manuel Graña, de 63 años, vecino de Marín. Según confirmó Juan Escolar, de la Capitanía Marítima de Vigo, la tripulación la formaban siete españoles, un marinero de Ganha, otro de Senegal y otro de Guinea Bissau. Entre los españoles, todos gallegos, hay vecinos de los municipios de Cangas, Bueu y Riveira, entre otros. El «Dinish», un arrastrero de bandedra irlandesa, tenía su base en Vigo, de donde había partido el pasado lunes con una tripulación de diez hombres, por lo que acababa de comenzar sus faenas en aguas del Grand Sole. Todavía se desconoce el motivo concreto del naufragio, pero los supervivientes confirmaron que el hundimiento se produjo con mucha rapidez, cuando el barco se encontraba a medio camino entre las islas Scilly, próximas a la costa irlandesa, y el archipiélago de las Sorlingas, en la costa de Cornualles (Gran Bretaña). La llamada de socorro se efectuó a las ocho y media de la tarde del miércoles, y se presume que el barco había sufrido una vía de agua, lo que probablemente provocó su hundimiento horas más tarde. El presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, dijo que su gobierno se encuentra en contacto permanente con las autoridades irlandesas, así como con el armador, para ofrecerle la ayuda que precise, además de trasladar su condolencia y la del gobierno gallego a la familia y armadores. «Sólo sabemos que se trata de una zona de las más complicadas y arriesgadas para la pesca -dijo Pérez Touriño-, por lo que, de vez en cuando, hemos de enfrentarnos a una desgracia como esta». Manuel Graña, hijo del desaparecido gallego destacó ayer que su padre, era un «apasionado del mar» y que por ello, a sus 63 años, seguía en activo y navegando por el Gran Sol. Graña afirmó que su familia ha vivido con «consternación» la desaparición de su padre, jefe de máquinas en el navío hundido, y detalló que durante las últimas semanas había realizado un intenso trabajo de reparación y puesta a punto de la maquinaria del buque. Manuel Graña se quejó de la poca sensibilidad mostrada por las autoridades, ya que nadie se dirigió a la familia para comunicar la situación de su padre.

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