Hezbolá presenta una feroz resistencia en el bastión de Bin Yebail, donde ayer murieron nueve soldados hebreos
Rotundo fracaso de la cumbre de Roma en el peor día de combates del conflicto
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, junto a Romano Prodi, ayer, durante la conferencia
La cumbre de Roma fracasó en su intento de parar la guerra del Líbano y los mandos militares israelíes ya hablan de que seguirán con su ofensiva varias semanas. Los asistentes a la conferencia internacional sobre la crisis libanesa celebrada en Roma pidieron ayer un alto el fuego urgente y duradero, pero no ofrecieron ningún plan para poner fin a la lucha entre Israel y las guerrillas de Hezbolá. Los ministros de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Oriente Medio y Europa estuvieron de acuerdo en la necesidad de una fuerza militar internacional bajo mandato de la ONU para reforzar la seguridad en la frontera entre el Líbano e Israel. Sin embargo, con Es-tados Unidos respaldando con firmeza los continuos asaltos contra la milicia respaldada por Irán, poco más que retórica y promesas de ayuda emergieron de la conferencia de Roma. Lo cierto es que no se sabe cuál será la misión de la fuerza, ni sus componentes ni -más importante- si las partes la aceptarán. Hezbolá rechazó ayer cualquier acuerdo que no contemple un intercambio indirecto de prisioneros y un alto el fuego por parte de Israel. Tel Aviv ratificó sus peticiones iniciales. Es decir, ninguno de los bandos se ha movido un centímetro de sus posturas. Retórica Así las cosas, las naciones que participaban en la cumbre -no estaban actores tan importantes en la crisis como Siria, Irán o el propio Israel- sólo se compro-metieron a trabajar «para alcanzar con la máxima urgencia un alto el fuego que ponga fin a la actual violencia». El comunicado final, al que se llegó tras un extenso debate, se quedó lejos de los deseos de los líderes árabes, Italia y las Naciones Unidas de pedir un alto el fuego inmediato sin condiciones previas entre Israel y Hezbolá. La secretaria de Estado norteamericana, Con-doleezza Rice, había insistido en que no podía buscarse una tregua hasta que las condiciones fueran las adecuadas. Mientras, ayer se vivieron los combates más duros desde el inicio de la guerra. Unos 200 milicianos de Hezbolá hicieron frente a millares de soldados israelíes en Bint Yebail, a cuatro kilómetros de la frontera. El Ejército admitió que nueve soldados habían perecido en los combates, aunque otras fuentes citaban los fallecidos israelíes en trece. Los guerrilleros sorprendieron a los militares en una emboscada y desencadenaron una batalla feroz, en la que los hebreos apenas pudieron evacuar a sus heridos.