La secretaria de Estado norteamericana anunció ayer que esta semana habría una solución diplomática al conflicto
Israel desmiente a Rice y afirma que no habrá alto el fuego en los próximos días
El Ejército quiere despejar una franja de la frontera antes de que la ONU imponga una tregua
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, anunció ayer que no hay ningún alto el fuego en vigor «ni lo habrá en los próximos días», corrigiendo así a la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, quien al abandonar Israel con destino a Washington manifestó que confiaba en que se alcanzaría un alto el fuego esta misma semana. Con un marcado tono nacionalista y belicoso, Olmert confirmó que «Israel continúa luchando» y rechazó el llamamiento de numerosos países de un alto el fuego. «Pararemos la guerra cuando la amenaza (de los cohetes) cese, cuando nuestros soldados cautivos regresen a casa en paz y cuando vosotros podáis vivir tranquilos y en seguridad». Olmert advirtió al país, sin embargo, que aún habrá «más dolor, más lágrimas y más sangre» y que en los próximos días Hezbolá seguirá bombardeando Israel. «El Ejército está luchando por aire, tierra y mar y en este preciso momento hay brigadas que avanzan en el sur de Líbano para aniquilar las infraestructuras del terrorismo. Estamos decididos a salir victoriosos de esta batalla», añadió. El Ejército quiere reforzar su presencia en el Líbano con el despliegue de tres brigadas que operarán en el sur del país vecino. El plan, que ayer por la noche fue debatido por el Gobierno, prevé su ejecución antes de que el Consejo de Seguridad de la ONU acuerde el despliegue en la frontera de una fuerza multinacional, lo que podría ocurrir en el fin de semana. Reloj en contra Los jefes militares han llegado a la conclusión de que el tiempo está empezando a jugar en contra de Israel. Quizás por esa prisa, Israel respetó sólo relativamente la tregua de 48 horas que se había autoimpuesto el pasado domingo para sus operaciones aéreas tras la masacre de civiles de Caná. Los cazas hebreos no pararon de actuar en todo el día, pero restringieron sus misiones a atacar blancos «potencialmente peligrosos de Hezbolá» y a dar cobertura a sus tropas de tierra. Con el reloj de la diplomacia marcando los días que le quedan para atacar, Israel está determinado a establecer una «franja de seguridad» de dos kilómetros de profundidad a lo largo de la frontera en la que no haya ninguna presencia de Hezbolá. «Para conseguirlo es necesaria una gran operación terrestre con muchas fuerzas», añadió un mando militar. En el campo de batalla, los milicianos inutilizaron ayer tres tanques cerca de Taybe aunque el ataque no causó bajas. La aviación mató a un soldado libanés que circulaba en un vehículo por el sur del país. El Ejército se disculpó diciendo que creía que en el vehículo viajaba un miliciano. A lo largo del día Hezbolá disparó decenas de cohetes contra las poblaciones del norte de Israel, pero su número fue sensiblemente inferior al de días pasados. Según el Ejército, este descenso se debe a que la aviación ha destruido gran parte de las lanzaderas que utiliza Hezbolá. Mientras, la población del sur del Líbano aprovechó la tregua aérea para dejar sus hogares y sus pueblos destruidos. Huyeron por millares hacia el norte temiendo nuevas y más fuertes incursiones de las tropas israelíes en territorio libanés. «Pararemos la guerra cuando la amenaza (de los cohetes) cese, cuando nuestros soldados cautivos regresen a casa en paz y cuando vosotros podáis vivir tranquilos y en seguridad» EHUD OLMERT, primer ministro israelí