La verdadera amenaza de la arqueologíason obras y buscadores de metales
Las tres denuncias tramitadas este año por infracciones cometidas contra yacimientos arqueológicos en la provincia, donde hay censados alrededor de 590 lugares de interés cultural, estaban relacionadas con obras o movimientos de tierra que afectaron de algún modo a estos lugares protegidos. Según las investigaciones de la Policía Judicial de la Guardia Civil de León -en este tipo de actuaciones tienen un protagonismo muy directo los agentes del Seprona-, una de las infracciones administrativas fue originada por el inicio de una obra sin autorización en el entorno de Las Médulas, otra por una remoción de terrenos en Mansilla de las Mulas y la tercera por una serie de trabajos que ocupan una parte del Camino de Santiago. El año anterior, dos de las tres denuncias tramitadas por la Guardia Civil tuvieron como causa el uso ilegal de detectores de metales en zonas arqueológicas protegidas. La otra fue motivada por la ocupación de un yacimiento de Villablino con escombros. Con detector de metales Cuando los agentes sorprenden a estos individuos en plena faena no suelen llevar consigo muchos materiales. En casos muy concretos se han encontrado pesetas antiguas sin valor en el mercado. El detector de metales es la herramienta de los furtivos. En España, su venta es libre y, en consecuencia, también su tenencia. En cuanto a su uso, lo normal es que los propietarios aleguen que se emplea exclusivamente para buscar minerales o piezas inservibles como hebillas. Pero lo cierto es que existe un amplio mercado ilícito internacional de piezas arqueológicas. Son conocidos los hallazgos de la Guardia Civil en salas de subasta internacionales, donde «se ha detectado que piezas expoliadas en España salen de forma irregular del país y después vuelven amparadas por una factura de compra, con lo que consiguen encubrir su procedencia real», recoge literlamente un informe manejado por el Ministerio del Interior. El comercio lícito se demuestra Para que en España se considere lícito el comercio de piezas arqueológicas, éstas deben proceder de colecciones legales o bien demostrar su adquisición legal, que puede ser a través de compras en el extranjero -para lo que se exige el correspondiente documento de importación- o adquiridas en comercios autorizados en el territorio nacional. «Factores como la despoblación o las pocas o malas medidas de seguridad de los yacimientos, y también de las iglesias, favorecen este tipo de expolios», indica un agente de la Policía Judicial de la Guardia Civil de León.