La populicultura aporta el 20% del total de cortas, pero su valor económico es del 40% de todas las especies madereras
Las cortas de chopos generan cada año en la provincia 6,3 millones de euros
El vivero de chopos Villafer es el más grande de la comunidad
Con más de 20.000 hectáreas de choperas y unas cortas anuales de 140.000 metros cúbicos de madera, León es la provincia de España donde la populicultura tiene más impacto tanto en superficie, como en peso económico, pues, según datos del servicio territorial de Medio Ambiente, aportan a la provincia -60% a particulares y 40% a entidades públicas locales- unos ingresos anuales de 6,3 millones de euros. Localizadas principalmente en las riberas de los ríos y con un período de crecimiento de unos quince años, las choperas leonesas generan más de una tercera parte de las cortas en la comunidad de Castilla y León que cuenta con 50.000 hectáreas dedicadas a estas plantaciones y cuyas cortas anuales arrojan 350.000 metros cúbicos de madera con destino a la industria del desenrollo. Estas cortas generan a la comunidad unos ingresos cercanos a los 16 millones de euros al año. Castilla y León es la comunidad donde más extendido está el cultivo del chopo en España que cuenta en la actualidad con una superficie de entre 100.000 y 120.000 hectáreas dedicadas a las plantaciones para la producción maderera. Se trata de una explotación forestal bastante rentable pues ocupando el 2% de la superficie forestal en Castilla y León, supone el 20% de todas las cortas y en términos económicos alcanza el 40% de los ingresos por cortas para madera, según Medio Ambiente. El chopo, cuyo cultivo con fines industriales se inició en la provincia de León en los años 50, ha vivido un período de auge en los últimos siete años con el aumento de cinco mil hectáreas, pasando de unas 15.000 hectáreas a las 20.000 actuales. Se trata de cifras estimativas, ya que una de las carencias de este sector es un inventario que permita la actualización continuada de las plantaciones para hacer una buena planificación del sector. La despoblación y el abandono de las actividades agroganaderas son las principales causas del auge de la populicultura, al que también contribuyen otros factores como el hecho de que es un sector subvencionado con fondos europeos ajenos a la PAC. «La escasa rentabilidad de la actividad agraria y la despoblación rural ha permitido que los propietarios de esos terrenos vean en la populicultura una alternativa de uso viable», apunta un informe de la Junta. Además del valor económico y el sentimental -muchos propietarios no quieren deshacerse de tierras heredadas de sus antepasados- el cultivo del chopo tiene un destacado valor ambiental al contribuir a evitar las talas indiscriminadas de masas forestales, en particular en las selvas tropicales, controlar la erosión y luchar contra el calentamiento del planeta por su gran capacidad para fijar CO2 atmosférico a largo plazo. Su larga permanencia en el territorio -añade- cumple una función de defensa de la propiedad pública y privada de terrenos retirados de la actividad agraria convencional y mejoran el paisaje, además de proteger las márgenes y álveos fluviales de edificaciones. MÁXIMO POR HECTÁREA EN EUROS Primeras plantaciones Plantaciones sucesivas Gradeos y podas