El candidato de UPN cosechó más votos en contra en su primer intento de ser elegido presidente PATXI ZABALETA ION ERRO PARTIDO SOCIALISTA NAVARRO

Los partidos navarros niegan la mayoría absoluta a Miguel SanzUn juez imputa a varios gestores de Fomento por el desplome de laA-7 enAlmuñécar Enfrentamiento con Nafarroa Bai IUN pide nuevas elecciones Dimisiones si se apoya a UPN

El PSN condiciona su apoyo a que éste respalde la política antiterrorista del Ejecutivo central

Imagen de la Cámara Foral durante la segunda jornada del debate de investidura de Miguel Sanz

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César Calvar - pamplona efe | granada

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El Partido Socialista de Navarra (PSN) condicionó ayer la estabilidad del futuro gobierno foral, que salvo sorpresa presidirá el líder de UPN, Miguel Sanz, a que sus miembros reconozcan el liderazgo del Ejecutivo central en la política antiterrorista y renuncien a utilizarla en el debate político. El aspirante de Unión del Pueblo Navarro, moderado en su intervención y concentrado en cautivar a los socialistas, de cuyos votos depende su nombramiento, prometió «lealtad institucional» y subrayó que su partido «siempre» ha estado con el Gobierno y frente a ETA. Sanz escuchó reproches de todos los grupos, salvo de sus tradicionales socios de Coalición de Demócratas Navarros (CDN), en la segunda sesión del debate de su investidura. Fue una debate duro y lleno de críticas al candidato conservador, que a veces contraatacó y a veces, sobre todo cuando quien le reñía era el portavoz del PSN, aceptó sin réplicas. Al debate le siguió la primera votación, en la que Sanz precisaba mayoría absoluta de votos para ser elegido. No sólo no la obtuvo, sino que cosechó más votos en contra que a su favor. Los parlamentarios socialistas votaron no. 1397124194 Cara a cara con los socialistas El momento culminante fue el cara a cara entre Sanz y el recién nombrado portavoz de los socialistas, Roberto Jiménez, sustituto del dimitido Fernando Puras y que tenía ante sí la difícil tarea de defender la decisión del PSOE, no compartida por muchos socialistas navarros, de abstenerse el sábado en la segunda votación y facilitar así la investidura en minoría de Sanz. Lejos de arredrarse, el portavoz del PSN hizo uso de la fuerza que le otorga tener en sus manos la reelección de Sanz y supo arrancarle todos los compromisos que quiso. «Las cosas han cambiado en Navarra y van a seguir cambiando», le avisó ya el dirigente socialista al inicio de su intervención. Jiménez anunció el fin de una etapa en la comunidad foral y el inicio de otra en la que UPN deberá favorecer la «distensión» y cambiar sus políticas. Como ejemplo del nuevo, señaló que en la próxima legislatura «diatribas y falsedades de tal calado como la entrega de Navarra a ETA por el presidente del Gobierno de España ya no las volveremos a escuchar». El parlamentario del PSN avisó de que utilizarán «todos los instrumentos que otorga el control parlamentario», sin excluir la moción de censura, para vigilar su forma de gobernar. A partir de ahí, Jiménez exigió a Sanz un «consenso básico» en la lucha antiterrorista, «lealtad» al Gobierno y el reconocimiento de su liderazgo en esa materia. UPN deberá, además, dejar de «alimentar identidades enfrentadas» para facilitar la convivencia entre los navarros que se sienten vascos y aquellos que quieren ser españoles. «Los socialistas no compartimos el proyecto institucional del nacionalismo vasco, pero apostamos por la convivencia y el pluralismo político», recalcó el portavoz del PSN. Críticas al PP En su réplica, Sanz aceptó todas las exigencias de los socialistas, a quienes reiteró su oferta de entrar en su futuro gobierno porque, dijo, no ve «diferencias significativas» entre sus programas. El candidato de UPN prometió «modular» sus políticas, «rebajar el tono» de sus discursos y hasta se permitió «discrepar» de sus socios del PP en asuntos relacionados con la financiación autonómica y criticar el «uso no adecuado» que algunos de líderes populares hicieron de la manifestación celebrada en marzo en Pamplona para rechazar el proceso de diálogo entre el Gobierno y ETA. Pero aquella marcha que convocó, insistió, «nunca fue orientada contra el Gobierno de España». Sanz aseguró que «jamás hemos renunciado a reconocer que el liderazgo de la lucha antiterrorista es de Gobierno de España». El juez que investiga el accidente de la autovía A-7 en Almuñécar, donde murieron seis trabajadores tras el desplome de una estructura metálica, ha imputado a responsables del Ministerio de Fomento y de las empresas encargadas de la ejecución de la obra por su presunta implicación en este siniestro laboral. El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Almuñécar en Granada acuerda en un auto, «oír en declaración como imputados», por el Ministerio de Fomento, al jefe de Demarcación de Carreteras del Estado en Andalucía Oriental y al ingeniero director del proyecto de ejecución de obras del tramo de la autovía La Herradura-Taramay. La resolución, contra la que cabía recurso en el plazo de tres días, precisa que, a tenor de lo analizado durante la instrucción y los informes recabados, el «colapso» de la estructura «tuvo como causas aspectos relacionados con los procesos de revisión y mantenimiento de la cimbra siniestrada». Sanz tuvo que vérselas desde la tribuna con Patxi Zabaleta, portavoz de Nafarroa Bai, formación perjudicada junto con IU por la negativa de los socialistas a formar un gobierno tripartito que desalojara a UPN del poder, y al que reprochó que su formación, coalición de cuatro partidos vasquistas, no renuncie a la anexión de Navarra al País Vasco y a la autodeterminación. Después, Sanz y Zabaleta se enzarzaron en una discusión sobre el modelo de convivencia que cada una de sus formaciones defendía para Navarra. El portavoz parlamentario y coordinador general de IUN, Ion Erro, mostró ayer ante el Parlamento su convicción de que la «gravedad de la crisis política» que sufre Navarra demuestra «la conveniencia de convocar nuevas elecciones» y que «sea el pueblo quien decida su futuro». Para Ion Erro, «el atrevimiento, la osadía y la falta de respeto hacia el pueblo navarro que ha tenido el PSOE, por oscuros intereses partidistas, ha hecho que Navarra se haya sumido en una grave crisis política y democrática». Alrededor de 87 militantes socialistas reunidos ayer por la tarde en la localidad de Ribaforada acordaron solicitar al grupo parlamentario que «incumpla» la «imposición» de votar por Miguel Sanz, y anuncian dimisiones de la Ejecutiva socialista en caso de que no se cumpla lo solicitado. Mariano Cerezo, concejal del PSN en Tudela, manifestó que las 87 personas que participaron en la reunión, representan a un total de 23 municipios o agrupaciones de Navarra, lo que, recalcó, «supone un 55% de la militancia socialista navarra».

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