El final de la legislatura puede traer alianzas políticas nunca vistas en tres años de Gobierno
Rajoy intenta que la crisis del PSOE con sus socios se vuelva contra Zapatero El Gobierno no tiene garantizados los apoyos para aprobar los presupuestos
Pedirá la comparecencia del presidente en el Congreso si no dimite?la ministra?de Fomento
Mariano Rajoy atiende a los periodistas en la localidad de Vilagarcía
Mariano Rajoy quiere rentabilizar la crisis de las relaciones del PSOE con sus socios. El líder opositor sabe que, por primera vez, hay una mayoría en el Congreso crítica con José Luis Rodríguez Zapatero por mantener en el cargo a la ministro de Fomento pese al descalabro de infraestructuras en Cataluña y pretende aprovechar la circunstancia para colocar contra las cuerdas al jefe del Ejecutivo. De momento, pretende que esta mayoría fuerce una comparecencia del presidente del Gobierno en la Diputación Permanente de la cámara para que explique por qué no destituye a Magdalena Álvarez. El final de la legislatura puede catalizar la formación de alianzas políticas nunca vistas en estos tres años de Gobierno socialista. Los socios catalanes de Rodríguez Zapatero, Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya, intentan soltar lastre ante la proximidad de las elecciones generales de marzo y han visto la ocasión propicia en el caos de las infraestructuras. CiU, que aunque no ha sido un aliado oficial ha salido en auxilio de Rodríguez Zapatero en numerosas ocasiones, también se sumó la crítica por el déficit de servicios públicos. Oposición de manual El PP se encontró así con que su oposición de manual al Gobierno por la crisis de las infraestructuras catalanas es secundada, si bien por motivos diferentes, por fuerzas situadas en sus antípodas ideológicas. Esta coincidencia suma una mayoría parlamentaria, aunque ajustada, contra el Gobierno ya que PP, CiU, ERC, IU-ICV y Grupo Mixto se alinean en el mismo bando, mientras que el PSOE sólo cuenta con el PNV. Mariano Rajoy ha hecho los números y anunció este sábado durante su visita a una feria gastronómica en Vilagarcía de Arousa que mañana exigirá, si no dimite antes la ministra de Fomento, la presencia del presidente del Gobierno ante la Diputación Permanente del Congreso para que «explique qué piensa sobre el funcionamiento de los servicios públicos en Cataluña». Y si todos los grupos mantienen la beligerancia que mostraron el pasado martes en la comisión de Fomento hacia Magdalena Álvarez, el jefe del Ejecutivo deberá interrumpir sus vacaciones para acudir a la cámara baja. Una derrota en toda regla en el último tramo de la legislatura. Rodríguez Zapatero ha mantenido hasta ahora silencio sobre la gestión de su ministra, aunque sus colaboradores han hecho saber que cuenta con todo su apoyo. El presidente del Gobierno dio su visto bueno al contenido de la comparecencia parlamentaria de Álvarez, pero evitó mencionar al asunto en el mitin que protagonizó el pasado jueves en Jerez. Tendrá que hacerlo en la conferencia de prensa que ofrecerá el próximo martes en Palma de Mallorca, tras su segundo despacho veraniego con el Rey, o en la comida-mitin del 25 de agosto en la localidad lucense de A Fonsagrada. La secretaria de Política Autonómica del PSOE, Carmen Hermosín, consideró, sin embargo, que el presidente del Gobierno