Sigue faltando mano de obra cualificada para las últimas promociones
Al menos momentáneamente ni sindicatos ni patronal han detectado estancamientos en el mercado laboral. Las empresas siguen reclamando gente con todo tipo de especialidades, desde peones hasta encofradores y alicatadores, pasando por albaniles de fachada o «caravistas», como se les conoce en el oficio, e incluyendo «albañiles para todo», que son los especialistas en nada. Al menos por cierto tiempo, como mínimo un año, aunque nadie apuesta por mucho más, las empresas seguirán demandando trabajadores por contrato de obra o servicio, cuya principal cantera es la inmigración. La garantía de su cualificación profesional es incierta, aunque muchos de ellos cuentan con titulaciones universitarias y se apuntan a cualquier tajo como medio de supervivencia nada más llegar a España. «¿Si nos llegan arquitectos o aparejadores que quieran trabajar de albañil? Eso no, pero conozco casos de titulados universitarios que aquí se agarran a lo que pueden», dicen en UGT. Entre ellos, aunque los sindicatos no los cuentan, hay no pocos abogados, licenciados en literatura y algún que otro ingeniero hasta encontrar un hueco acorde a su capacitación en su nuevo lugar de residencia. Por países, según UGT, destacan los que proceden del Este o africanos educados en Cuba, donde no cuadra el mercado de trabajo occidental, por muchos diplomas que se cuelguen.