Rodríguez Salvador abandonó ayer la cárcel tras cumplir sólo un año por cada una de sus 16 violaciones
José Rodríguez Salvador, conocido como el violador de la Vall d¿Hebron, salió en la mañana de ayer de la cárcel de Quatre Camins, situada en la localidad barcelonesa de La Roca del Vallès, después de haber cumplido 16 de los 311 años de reclusión a los que fue condenado a mediados de la década de los 90 por agredir sexualmente a 16 mujeres. Rodríguez Salvador recobró la libertad, aunque los psicólogos de los servicios penitenciarios que le han tratado consideren que este delincuente sexual no está rehabilitado, porque así lo decidió la sección quinta de la Audiencia de Barcelona, al desestimar por segunda vez el recurso interpuesto por el Ministerio Fiscal para evitar su excarcelación y alargar la condena. El violador de la Vall d¿Hebron fue juzgado y condenado por cerca de 40 violaciones cometidas entre el verano de 1990 y la primavera de 1991, pero la Audiencia de Barcelona sólo pudo probar su implicación en 15 de estas agresiones. Después, fue condenado por otra violación al ser reconocido en la televisión por una de sus víctimas. Rodríguez Salvador fue condenado a más de 311 años de prisión por las 16 violaciones y otros delitos como rapto, agresiones sexuales, amenazas y lesiones. En 1998, sin embargo, su condena fue revisada basándose en el Código Penal de 1995 y la Audiencia de Barcelona fijó un límite de 20 años de cumplimiento de pena, de los que sólo ha cumplido 16. Según la Justicia y la Policía, este delincuente sexual abordaba a sus víctimas en la calle, normalmente en la zona de la Vall d'Hebron, bajo la amenaza de que iba a atracarlas. Después, forzaba a las víctimas a acompañarle a un descampado y allí las violaba amenazándolas con una navaja o un trozo de vidrio. Este violador múltiple salió por primera vez de prisión en agosto de 1990, tras cumplir siete años de prisión, y sólo tardó nueve días en cometer la siguiente agresión. Y siguió violando mujeres hasta que fue detenido en la primavera de 1991. Así las cosas, Rodríguez Salvador no lo va a tener fácil, porque desde que pisó la calle en la mañana del sábado está siendo objeto de vigilancia por parte de los Mossos d¿Esquadra.