El apoyo de la ultraderecha española es el menor de Europa junto a Portugal y Grecia
La extrema derecha suma 48.000 votos en España, un 0,18% del total
En los últimos años se ha fragmentado, ha crecido en sufragios y la xenofobia es su eje
Imagen de archivo de varios integrantes de Falange durante una concentración
Las alertas lanzadas recientemente desde diversos ámbitos por el gran crecimiento del respaldo social a los partidos de extrema derecha no se corresponden con la realidad, al menos en lo que se refiere a apoyo popular en las últimas elecciones. En los comicios generales del 2004, las fuerzas políticas que representaban opciones de ultraderecha sumaron en toda España 48.118 votos, lo que supone el 0,18% sobre el total de votantes en esas elecciones. Para alcanzar esa cifra es necesario sumar los sufragios obtenidos por hasta siete partidos distintos. El eje central de los programas de estos grupúsculos fue en las pasadas elecciones el rechazo a la inmigración y la xenofobia, por encima incluso del discurso contra los partidos nacionalistas o la defensa de la unidad de la patria, como ocurría en épocas anteriores. El grupo con mayor apoyo en el 2004 fue Democracia Nacional, liderado por el conocido ultra Ricardo Sáenz de Ynestrillas, que obtuvo 15.180 votos, seguido por Falange Española de las JONS, con 12.226. El último de ellos, Frente Democrático Español, logró solo 619 sufragios. Además del giro desde el discurso exclusivamente patriótico al abiertamente xenófobo, la otra característica de la extrema derecha española en los últimos años es su tendencia a la fragmentación. Si en 1996 eran sólo tres los partidos ultras que se presentaron a las generales, en el 2000 eran cuatro y en el 2004, siete. A pesar del mínimo respaldo, se observa un incremento desde 1996. En aquel año sumaron 17.061 votos, en el 2000 subieron a 30.957 y en el 2004 alcanzaron 48.118. En todo caso, esas cifras y la gran dispersión geográfica de los sufragios les dejan a enorme distancia de conseguir representación en el Congreso, incluso en el caso de que se aunaran en una sola fuerza. El techo de la ultraderecha en España se alcanzó en 1979, cuando Unión Nacional obtuvo 378.964 votos, lo que permitió que su líder, Blas Piñar, obtuviera un acta de diputado. Desde entonces, la extrema derecha ha estado fuera del Parlamento. Conscientes de que la fragmentación juega en su contra, Democracia Nacional, La Falange y Alternativa Española negocian para presentar una candidatura conjunta en las generales de marzo. En Europa El apoyo político con el que cuenta la ultraderecha en España (0,18%) es, junto al de Portugal y Grecia, el menor de toda Europa, en donde oscilan en porcentajes de voto cercanos al 10% del total. Con altibajos, la tendencia general en Europa es al crecimiento del respaldo a los ultras, con el denominador común del rechazo a los inmigrantes. Mientras en España la extrema derecha es extraparlamentaria, en tres de los 27 estados de la Unión Europea -Dinamarca, Polonia y Eslovaquia- forman parte de las mayorías parlamentarias. En Austria, la ultraderecha acaba de salir del Ejecutivo. El caso más extremo es el de Francia, donde el líder del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, llegó a disputar la segunda vuelta por la Presidencia a Chirac en el 2002. En la primera vuelta obtuvo el 18,86% de los votos, superando en más de 200.000 al Partido Socialista de Jospin. La ultraderecha cuenta con partidos de gran peso político en países como Bélgica, Holanda, Rumanía, Bulgaria, República Checa y Hungría. En Alemania, los extremistas del NPD tienen representación parlamentaria en dos landers: Sajonia (9,2%) y Brandenburgo (6,1%).