Mercedes García y Pilar Bauzá entran en España sin declaraciones públicas, pero con gestos de alegría y fortaleza
Las cooperantes aterrizan en Madrid arropadas por familia, MSF y Gobierno
«La liberación
Pilar Bauzá y Mercedes García bajan del Falcon 900 del Ejército español
Fin de la pesadilla. Mercedes García y Pilar Bauzá, las dos cooperantes de Médicos sin Fronteras que permanecieron secuestradas durante una semana en Bossaso (Puntlandia. Somalia) llegaron ayer a España arropadas por el Gobierno y por el calor familiar, así como de los principales responsables de la oenegé en España. Las dos mujeres descendieron del avión militar Falcon 900, que aterrizó a las 20.33 horas en la base aèrea militar de Torrejón de Ardoz, tras encontrarse en su interior con sus familias y un psicólogo especialista en casos de secuestro. A la médica leonesa Mercedes García la esperaban en Madrid su hermana Raquel y su hermana Aniceto, con sus respectivas hijas y a Pilar Bauzá una pariente que reside en Madrid, aunque su intención es trasladarse a Buenos Aires en cuanto se lo permitan «el cuerpo médico que la está atendiendo». Sin declaraciones, pero con un gesto elocuente de fortaleza, las «valientes representantes» de la organización humanitaria, como las llamó el embajador argentino Carlos Bettini, mantuvieron un breve encuentro con el ministro de Defensa, el leonés José Antonio Alonso, el ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos, el alcalde de Cuadros y el representante de legación diplomática argentina, además de una nutrida representación de Médicos sin Fronteras. Ataviadas con chaquetas rojas y blancas, los colores de su organización, y pantalones vaqueros bajaron las escaleras del avión sonrientes y con gesto relajado. Era el final de la pesadilla vivida en las montañas de Puntlandia y de un largo viaje que habían iniciado a las siete de la mañana en Bossaso. Las acompañaba en el avión la secretaria de Estado de Cooperación, Leyre Pajín, y un equipo médico. El vuelo fletado por el Gobierno español realizó escala en Addis Abeba, la capital de Etiopía, y luego tomó la ruta de El Cairo para emprender dirección a Madrid. Antes de dejar la pista del aeropuerto militar, Mercedes García saludó desde lejos, en un gesto de agradecimiento y de respuesta, a la nutrida concurrencia de periodistas que esperaba al otro de la línea amarilla marcada por el protocolo militar. Fue un recibimiento silencioso, corto, pero intenso. Sus primeras palabras en España se quedaron en la intimidad de las personas más allegadas, familiares y vecinos, y de los representantes gubernamentales y de Médicos sin Fronteras. El único en hablar fue el embajador argentino Carlos Bettini, quien agradeció las gestiones realizadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores, «con nuestra humilde ayuda», y la información puntual facilitada por su titular, Miguel Ángel Moratinos. El diplomático subrayó que la «liberación de las dos cooperantes se logró por la influencia de la política y la influencia que tiene el Gobierno de España, con colaboración modestamente nuestra, en la zona». De los secuestradores señaló que «están identificados como un clan o grupo» pero el resto «es información reservada», puntualizó Bettini. «Aparte de la tensión que han padecido en el secuestro, el viaje que han tenido es muy largo» CARLOS BETTINI, embajador de Argentina en España