La tripulación del «Playa de Bakio» llega a España exhausta y con ganas de olvidar la pesadilla
Para los piratas del mar «la vida vale menos que una cucaracha»
Pensaron que no volverían a casa y agradecen los esfuerzos para lograr su liberación
Los tripulantes fueron recibidos por sus familias en la base de Torrejón
Para ellos, la vida «vale menos que una cucaracha»; hacen señales a sus víctimas de que les pueden cortar el cuello y usan los viejos kalashnikov en medio del mar para tirar en el suelo de la cubierta a los marineros para amedrentarlos: son los piratas del siglo XXI. Y así no narraron ayer los ocho marineros gallegos y los cinco vascos del atunero Playa de Bakio llegaron a primera hora de la tarde a Bilbao y Vigo y recibieron por fin el abrazo de sus familiares y amigos. Exhaustos y con ganas de olvidar la pesadilla vivida en Somalia, comentaron que durante el secuestro pensaron que nunca más volverían a casa, y agradecieron a las autoridades españolas los esfuerzos para conseguir su liberación. «Pensé que no volvería a ver esta tierra», explicó Anxo Fernández, el contramaestre del barco nada más pisar el aeropuerto de Vigo poco después de las 11.00 horas, procedente de la base de Torrejón de Ardoz. Además de familiares y amigos, esperaban su llegada el presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño y la consejera de Pesca, Carmen Adán. «No nos dieron opción a nada, dispararon un lanzagranadas que atravesó el puente y reventó todos los aparatos y nos amenazaron con kalashnikov», recordó Fernández, que dijo, no obstante, que el trato «fue muy correcto», aunque «nos obligaron a hacer la vida del comedor al camarote y del camarote al comedor». «No podíamos subir a cubierta que era donde ellos estaban apostados», rememoró el marino. El contramaestre, improvisado portavoz de todos sus compañeros, relató las condiciones en las que hubieron de pasar varios días, con las constantes amenazas de los piratas, que les amenazaban con cortarles el cuello al más mínimo roce. Disponían de sólo un minuto para ir al baño o, en algunas ocasiones, para hablar por el teléfono móvil que tenían que devolver a sus secuestradores. Sobre el rescate, el contramaestre aseguró que ni él ni sus compañeros tienen información alguna. Ni siquiera se enteraron de que había un buque de la Armada en las proximidades del barco durante su cautiverio. Las primera palabras de los marineros vascos a su llegada al aeropuerto vizcaíno también fueron de agradecimiento. El marinero Gotzon Flemos reconoció que se encontraban «reventados físicamente» como consecuencia de la dura experiencia vivida y del largo viaje y que ahora su primer objetivo era «descansar» e intentar «pasar página» al secuestro sufrido. Flemos dio las gracias por el apoyo recibido «de los periodistas y de la gente que ha estado con nosotros, sobre todo el Gobierno central y el Gobierno vasco, que se han portado divinamente». Por su parte, Fátima Iturria, compañera del pescador Jaime Candamil, mostró también su deseo por superar lo ocurrido y subrayó que «el futuro es hoy». «No nos dieron opción a nada, dispararon un lanzagranadas que atravesó el puente y nos amenazaron con kalashnikov» ANXO FERNÁNDEZ Contramaestre del «Playa de Bakio»