El Gobierno creará un Observatorio de Pluralismo Cultural y Religioso para conocer otras realidades
Bermejo aplicará el principio de igualdad religiosa para respetar credos minoritarios
El objetivo del PSOE es que todos los ciudadanos puedan profesar la creencia que deseen
El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, anunció ayer la creación en esta legislatura de un Observatorio del Pluralismo Cultural y Religioso en el marco global del Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones, para un mejor conocimiento de esa realidad y la toma de decisiones en relación con ella. Ha indicado también que la Dirección General de Asuntos Religiosos pasará a llamarse en breve Dirección General de Relaciones con las Confesiones. «El hábito nunca hizo al monje, pero ayuda», ha indicado en relación con el sentido del nuevo nombre de esa dirección general. En cuanto a la reforma de la Ley de Libertad Religiosa, Fernández Bermejo ha apuntado que se regirá por el principio de igualdad de todas las confesiones en las relaciones del Estado con ellas, para ajustarla a la realidad y que nadie sea discriminado por profesar credos minoritarios. Relaciones constructivas Desde el planteamiento «neutral» de un gobierno que «ha de practicar la laicidad», el objetivo son las relaciones constructivas con todas las religiones de acuerdo con los artículos 16 y 14 de la Constitución, ha dicho en la presentación de la memoria anual de la Fundación Pluralismo y Convivencia. «Cuando hablo de igualdad hablo de que ningún ciudadano esté en inferioridad de condiciones para el ejercicio de sus creencias en relación con otro por el hecho de profesar un credo distinto», ha insistido. Preguntado por casos de discriminación, ha mencionado que quienes pertenecen a confesiones minoritarias no puede colaborar en estos momentos con ellas por medio del Impuesto de Renta de Personas Físicas. Esa «discriminación» en comparación con los creyentes católicos «no deriva exactamente de los acuerdos con el Vaticano», ha precisado. Según el ministro, se trata de que quien lo desee pueda colaborar con la confesión que quiera por el camino de la «equiparación», aunque se dan dificultades «técnicas» que «están impidiendo» el avance.