| Análisis | Un mal crónico |
Urgencias necesita cura urgente
Más de la mitad de la plantilla médica del servicio de Urgencias de León figura como personal extra por «acumulación de tareas» y renueva contratos cada seis meses
Una de cada tres personas residentes en el área de salud de León acuden cada año a las urgencias hospitalarias. Durante el 2007 se registraron un total de 120.000 actos médicos en este servicio que, pese a sus peculiares características, está considerado como un departamento más del hospital y no tiene la consideración de servicio especial, situación reconocida, por ejemplo, al servicio de emergencias del 112. En el servicio de Urgencias no hay descanso. Cada día se ven una media de 400 pacientes y aunque sólo el 18 por ciento acaban ingresados en el hospital, es muy importante que al dispositivo sanitario de urgencias no se le «escape» ni una sola persona cuya vida pueda correr riesgo. Ser un servicio más del hospital implica que ni la plantilla, ni los horarios ni tampoco los sueldos están dimensionados de acuerdo con las necesidades reales de atención sanitaria en un departamento que funciona como un cajero automático de la sanidad: a demanda del cliente, las 24 horas del día, los 365 días del año. En León hay actualmente 32 facultativos en el servicio de Urgencias, de los cuales sólo una docena son personal fijo, dos están en situación de interinidad, 16 tienen contratos temporales por acumulación de tareas y dos están con contratos de guardias. Y eso que la situación ha mejorado desde la marcha en bloque de seis profesionales en el último año. Se marcharon a trabajar a Extremadura, Galicia, la sanidad privada y a equipos de salud de atención primaria porque estaban con contratos de guardia, una modalidad en la que los profesionales cobran sólo por jornadas trabajadas y en la que carecen de derechos tan elementales como el cobro del salario en caso de baja laboral. A raíz de este episodio, muchos de los contratos de guardias se convirtieron en temporales por acumulación de tareas, que son renovados cada seis meses. Aún así, el déficit de personal obliga a que los facultativos superen las 200 horas de jornada mensuales en los meses de verano. «Hemos contratado a seis personas para reforzar el período de vacaciones», asegura el director médico del Hospital de León. Pero en este tiempo se han marchado otras dos personas, hay dos de baja y falleció un veterano del servicio, el doctor Vecino. Resolver esta situación está en manos de la Consejería de la Sanidad que, si sigue el ejemplo de otras comunidades autónomas, tendría que «regular urgentemente» los servicios de urgencias hospitalarias de la comunidad, subraya Carmen Ámez, de UGT. En Castilla-La Mancha se vivió una situación parecida hace varios años y ahora es una de las comunidades hacia donde «emigran» los médicos de atención primaria y urgencias, mientras en Castilla y León hay 257 plazas de médicos de familia bloqueadas porque el concurso está paralizado desde el 2007. «Existe una total disparidad en el funcionamiento de los servicios según los hospitales y se necesita una regulación urgente para que haya uniformidad de horarios, retribuciones y adecuación de los recursos humanos a las necesidades, así como un abordaje de las urgencias de atención primaria», agrega la sindicalista. Los turnos del personal médico de urgencias son de siete, catorce y 24 horas. En el 112 los médicos realizan turnos de 24 horas y descansan 48. Pero Urgencias todavía no tiene la consideración de servicio especial. USO demanda también una regulación urgente por parte de la Junta de Castilla y León para adecuar las necesidades de urgencias a las necesidades de la población y dotarla con plantillas estables y bien retribuidas. «Se les marcha el personal a base de tratarles mal», afirma esta organización sindical. «En urgencias no hablamos de guardias localizadas, sino de un lugar donde se trabaja sin descanso, donde hay que tomar decisiones rápidas, satisfacer al usuario y salvar vidas. Es verdad que el paciente tiene que estar cuatro horas pero tiene que salir con una solución», agrega Carmen Ámez. La sindicalista subraya que sólo si mejoran las condiciones de trabajo y contratación del personal médico de urgencias se fidelizará y atraerá a profesionales.