«Esta polémica es más vieja que la democracia»
El vecindario recuerda cómo desde 1964 se ha hablado de derribar sus viviendas, unas veces para el proyecto Gran Avenida y otras para nada
Esperanza no recuerda cuántos años lleva viviendo en la casa de la calle Palomera. Barre junto a la puerta de su vivienda, adornada con unos vistosos geránios, con cierta indiferencia ante las preguntas del periodista. Son tantas las veces que el Ayuntamiento ha anunciado la expropiación de su casa para construir la ronda Interior que ya no se cree nada de lo que dicen los periódicos. Hace un año decían que este verano se iniciarían las demoliciones. Ahora lee que, si todo va bien, será el próximo otoño. «Ya no sé nada. Además ahora los que lo tienen que llevar son los hijos», dice amablemente mientras continúa activa con la escoba. Y es que el problema ha pasado por varias generaciones, como le ocurre a la mayoría de los vecinos que quedan en la manzana delimitada por las calles Fernando I y Alfonso el Justiciero. «Esta polémica es más vieja que la democracia», recuerda Julio. Sostiene que la primera vez que el Ayuntamiento se puso en contacto con los vecinos fue en el año 1964. «Lo oías. En aquella época quise comprar el piso y ya no dejaban. No creo que vayan a expropiar con el oro y el moro, sino que lo harán en relación a la contribución que se paga». «¡Estamos en un país de golfos!», exclama un anónimo. «¿Para cuándo la ronda? Eso me pregunto yo, porque el problema es que no hay fluido metálico. Y el que llega se lo gastan», encasqueta Manuel Ruiz Fernández, vecino de toda la vida en este barrio. Aún recuerda la huerta que había frente a su piso -la calle de Fernando I se llamó hasta los años 70 calle de las Huertas y Alfonso el Justiciero era la calle del Medio- y el reguero subterráneo que todavía hoy inunda varios sótanos en época de lluvia. «Para otras rondas sí ha habido dinero, pero para esta no. ¿Unos son leoneses y otros somos leoneses de Sebastopol (Ucrania) o qué? A ver si lo aclaran». Francisco Fernández Marcos nació en el número 20 de la calle de Fernando I. Heredó una casa de las que se dice «con encanto». «Esta vivienda era de mi bisabuelo», recuerda. Aunque está vacía, le unen sentimientos y recuerdos y no le será fácil desprenderse de ella, aunque no tiene del todo claro que el Ayuntamiento resuelva el asunto en un año, como pretende. Y pone de ejemplo cómo en 1964 el Ayuntamiento empezó a hablarles del olvidado proyecto de la Gran Avenida, que pretendía atravesar el casco antiguo desde el barrio de Santa Ana. Más tarde, en los años 70, se empezó a hablar de la ronda Interior para articular el tráfico en los barrios de San Mamés, La Palomera y el área del Espolón. Este proyecto incluía tirar la hilera de chalés del barrio San Lorenzo para construir una carretera que llevara a la calle de La Serna. También se desestimó por el enorme coste urbano que requería. Otro de los proyectos que llegó a manejar el Ayuntamiento fue el de tirar las viviendas que están en la fachada norte de la calle de Los Cubos para abrir una gran avenida junto a la muralla. Por decirlo de algún modo, Lucio Rodríguez es una especie en extinción en esta manzana. Lleva desde hace 21 años el quiosco que quedará enterrado bajo una gran glorieta. Y en extinción porque ya no queda ni un solo bar o tienda en las calles afectadas por el proyecto de la ronda. Aún tiene en sus manos los planos del proyecto que se barajó en el año 2000, muy similar al actual, y también se muestra tranquilo por el desalojo puesto que le quedan tres años para jubilarse, tiempo en el que sospecha que el Ayuntamiento no habrá resuelto aún las expropiaciones.