Los hoyos forrados con arcilla quemada al fuego fueron silos de cereales
Los campos de hoyos son las únicas evidencias de los poblados de la Edad del Bronce. La precariedad de los materiales ha hecho que las viviendas desaparecieran, dejando como únicos restos las huellas de los postes que soportaban las cubiertas vegetales, según explica María Luz Rodríguez. «En los escasos sitios donde se han conservado, muestran unas cabañas de planta oval o rectangular de pequeñas dimensiones», añade.
La estructura de habitación que aparece en algunos hoyos indica que ésta era subterránea, ya que están excavados a partir del nivel del suelo.
Señala la arqueóloga que en la cultura de Cogotas I hay abundancia de hoyos irregulares que debieron servir como almacenes de cereal. Esta idea está reforzada por el hecho de que alguno, como sucede en El Pelambre, está forrado con arcilla endurecida al fuego, con el fin de preservar el alimento de las humedades y de los roedores. Su fin fue el de basureros.