OPINIÓN | CHARO ZARAZALEJOS
El blindaje vasco
DESPUÉS de varias jornadas de discretas pero intensas conversaciones, socialistas y populares vascos han llegado a un acuerdo que, a falta de matizaciones de última hora, será presentado en los próximos días por Patxi López y Antonio Basagoiti, máximos dirigentes del PSE y PP, respectivamente.
Hace apenas unos meses, éste era un acuerdo tan impensable, como en su momento lo fue el que firmó el PNV con el primer Gobierno Aznar. Así es la política. Hacer de la necesidad virtud es una de sus máximas. Y en virtud han convertido socialistas y populares vascos el objetivo compartido de pasar página a treinta años de Gobierno nacionalista. Pero, previamente, han tenido que pasar otras páginas, esas que se han escrito bajo la desconfianza mutua e, incluso, bajo los malos modos que en demasiadas ocasiones han presidido las relaciones entre ambos partidos y que tantos momentos de extraordinaria satisfacción ha proporcionado a los nacionalistas. La división, el enfrentamiento entre PP y PSE, ha sido, durante todos estos años, un extraordinario balón de oxigeno para quienes ahora están a un paso de ocupar la bancada de la Oposición.
Las negociaciones han sido modélicas. López y Basagoiti han sabido imponer la disciplina del silencio entre sus propias filas, tan necesario cuando se hace obligado convertir la necesidad en virtud. La tranquilidad interna con la que han contado para negociar, ha sido una circunstancia que ha remado a favor del acuerdo. Pero más importante, mucho más, ha sido el hecho de que socialistas y populares vascos se han blindado ante sus propios partidos a nivel nacional. Se han colocado al margen, o por encima, de las discrepancias y polémicas que presiden las relaciones entre Gobierno y Oposición. Zapatero y Rajoy están en su juego, pero López y Basagoiti han ido a lo suyo, sin dejarse distraer y sin consentir que la pugna que se ha establecido en el Congreso de Diputados contamine la estrategia muy de fondo que a lo largo de estos días han ido tejiendo con la precisión de un cirujano.
El blindaje que ha hecho posible el acuerdo debe permanecer, de lo contrario se produciría el serio riesgo de que la nueva situación se convirtiera en un mero espejismo. Y el País Vasco no es tierra para determinados juegos. Patxi López va a necesitar tiempo y se merece que ese tiempo se le conceda. Basagoiti ya se lo ha dado y ambos han escrito un buen prólogo para el nuevo tiempo.