La indignación de la familia crece ante la «callada» de la Junta frente a su denuncia

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M. Romero
León

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«Una callada por respuesta», es lo que han recibido los familiares de los dos leoneses -una madre y un hijo suyo- fallecidos el año pasado como consecuencia de la variante humana del mal de las vacas locas. La reclamación administrativa tramitada por el representante legal de esta familia, el abogado gallego Ricardo Pérez Lama, ante la Junta de Castilla y León por considerar que se produjeron negligencias médicas y fallos en el control de la cadena de comercialización de la carne consumida no ha sido contestada y la Administración autonómica no se ha puesto en contacto con el resto de familiares de los fallecidos para brindar un seguimiento médico y ofrecer ayuda psicológica, como prometió públicamente hace un año el portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez.

Se desconoce la estrategia procesal que seguirá el abogado de la familia, pero lo más probable es que el silencio que mantiene la Junta respecto al caso tenga una reacción judicial por la vía del contencioso-administrativo en demanda de la responsabilidad patrimonial de la Administración autonómica. La indignación de los familiares, muy afectados todavía por lo ocurrido, crece a medida que la Junta alarga su respuesta. Sin embargo, prefieren mantener un respetable silencio hasta conocer nuevos datos.

La representación legal de la familia, que sigue trabajando intensamente en este proceso, considera que la falta de interés mostrado por la Junta hacia un caso que ha creado un precedente mundial agrava la angustia de los supervivientes del grupo familiar, puesto que compartían los mismos hábitos alimenticios. «La madre y el hijo murieron por el mismo mal y en un tiempo muy próximo», explicó el letrado, lo que da pie a pensar a una evidente relación entre ambas muertes.

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El 7 de febrero del año pasado murió el primer miembro de esta familia, un varón de 41 años. Medio año después, el 19 de agosto, fallecía su madre, de 64 años de edad. Según los datos que han trascendido hsata ahora, la familia llevó a la madre al Hospital de León hasta siete veces, en donde les llegaron a decir que padecía una depresión. Eso con el precedente de la temprana muerte de su hijo. Aunque presentaron una queja cuando ella aún vivía, consideran que la respuesta en aquel momento fue «vergonzosa». La trasladaron a la Clínica de Navarra, donde después le confirmarían que sufría la misma enfermedad que su hijo. Tras su fallecimiento, la autopsia lo ratificó.