Los leoneses fuman al año dos millones de cigarros más desde que hay ley antitabaco
león
Todo ha quedado en humo. La ley antitabaco ha sido un fracaso en León. Los ciudadanos y ciudadanas fuman más desde que entró en vigor la nueva normativa, en enero del 2006. Entonces, los fumadores de la provincia adquirían 61,4 millones de cigarrillos, puros y paquetes de tabaco de liar y de pipa en un año, mientras que en enero del 2009 el consumo se había disparado a 63,4 millones de unidades, según los datos facilitados por el Comisionado para el Mercado de Tabacos, organismo adscrito al Ministerio de Economía y Hacienda que tiene como función regular y vigilar los criterios de neutralidad y las condiciones de libre competencia efectiva en el mercado de tabacos en todo el territorio nacional.
El consumo, por tanto, ha crecido un 3% en sólo tres años y en todos los tipos. Subieron las ventas de paquetes de cigarrillos, de cajas de puros, de tabaco de liar -"resulta sorprendente que las ventas de este tipo de tabaco hayan crecido un cien por cien en este periodo-" y también de pipa. En euros, el incremento no es menos espectacular. Los leoneses gastan en tabaco 115,2 millones de euros al año frente a los 97,6 millones de euros que movían los distribuidores cuando se comenzó a aplicar la nueva legislación, inicialmente muy restrictiva con el consumo en lugares públicos pero ineficiente a la vista de los resultados conocidos ahora.
Primera y sexta causa de muerte
El tabaquismo es la principal caua de morbimortalidad evitable y constituye uno de los principales problemas de salud pública, principalmente entre varones. Se sabe que el limitado impacto de la nueva ley se expresa también en los resultados de los estudios epidemiológicos publicados por diferentes sociedades científicas, En León, el perfil epidemiológico se centra en los jóvenes varones: cada año fallecen unos mil hombres como consecuencia de un cáncer de traquea, bronquios o pulmón, según los datos del INE. Entre las mujeres leonesas, este tipo de cáncer es la sexta causa de muerte. Por su parte, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica sostiene que el impacto global de la ley sobre la reducción de la exposición al humo de tabaco no propio no supera el 40%. Estas entidades científicas son rotundas a la hora de recordar que las regiones españolas están lejos de alcanzar los objetivos propuestos por la Organización Mundial de la Salud, que se resumen en la protección contra la exposición al humo del tabaco ajeno.
Uno de los objetivos que tampoco ha conseguido la normativa es reducir drásticamente el consumo de tabaco entre la población joven. Según la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España, entre tres y cuatro de cada diez jóvenes sabe lo que es fumar tabaco a lo largo del último mes.
Los jóvenes fumaron menos
Si bien el consumo ha descendido ligeramente, no resulta demasiado esperanzador si se tiene en cuenta que, en general, el consumo de todas las drogas, legales o no, ha descendido. Según la misma fuente, entre el 2007 y el 2008 un 41,7% de la población de entre 15 y 64 años ha consumido tabaco durante los últimos doce meses; un 38,8% durante los últimos 30 días y un 29,6% diariamente durante este periodo. La prevalencia de consumo diario fue más alta en hombres que en mujeres (32,9% y 26,6%). Por grupos de edad, la preponderancia más elevada la presentaron los varones de 35 a 64 años (33,9%), siendo las mujeres de ese mismo grupo de edad las que presentaron las más bajas (24,4%). Entre los más jóvenes (15-34 años) las diferencias intersexuales fueron menores (31,5% en hombres y 29,7% en mujeres). Entre los adolescentes de 15 a 18 años fumaban diariamente un 15,2% de los hombres y un 16,0% de las mujeres.
Por lo que respecta a las tendencias temporales, se observa que hasta el año 2003 el consumo se había mantenido relativamente estabilizado. Entre ese año y la fecha de la citada encuesta (noviembre 2007-marzo 2008) la prevalencia de consumo diario ha descendido en todos los grupos de edad y sexo, pero especialmente en el grupo de 35-64 años.
Mucho fumador pasivo
Otro de los retos pendientes está en corregir la deficiente información acerca de las consecuencias del tabaquismo pasivo, como lo demuestran las cifras recopiladas por el doctor José Antonio Riesco Miranda en una publicación del Ministerio de Sanidad. Según él, más del 30% de los niños están expuestos al humo del tabaco en el hogar y un 34% de las mujeres que están embarazadas continúa fumando.
Visto el fracaso de la legislación vigente, son muchas las voces que empiezan a pedir una revisión. La nueva ministra de Sanidad y Políticas Sociales, Trinidad Jiménez, admitió en su llegada al cargo que la actual ley no se ha puesto en práctica aún «en la manera» en que se hubiera deseado porque las comunidades autónomas aprobaron otras leyes que «no son tan completas ni restrictivas en el uso de tabaco en lugares públicos», caso de Castilla y León. Como logros, la ministra considera que la ley «concienció» a la sociedad y ayudó a dejar de fumar a un millón de adictos.