Superado el primer cuarto de la legislatura, el Gobierno sólo ha enviado a la cámara 25 proyectos de ley
El páramo legislativo del Congreso une al PP y a los grupos nacionalistas
El PNV abandera la iniciativa reprobatoria que también se extiende a los ministerios
madrid
La votación de las resoluciones del debate sobre el estado de la nación deparó una situación muy poco usual: el Congreso aprobó exigir al Gobierno que presente un calendario legislativo en vista de su escasa producción de proyectos de ley pese a la abundancia de compromisos que ha contraído. Y es que transcurrido poco más del primer cuarto de la legislatura, el Consejo de Ministros sólo ha enviado al Parlamento 25 iniciativas legales.
El PNV fue el padre de la idea y enseguida encontró socios para reprobar al Ejecutivo su magra actividad legisladora en los 13 primeros meses de este mandato. En este periodo, ha enviado al Congreso 25 proyectos de los que media docena son trasposiciones de directivas europeas de obligado cumplimiento y cuatro son consecuencia de otros tantos decretos leyes. En ese mismo tiempo de la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, el Consejo de Ministros dio luz verde a 37 iniciativas, un 50% más que en ésta.
Todo ello con el agravante de que el presidente del Gobierno anunció en su discurso de investidura, según recuerda el diputado nacionalista vasco Emilio Olabarria, que ésta sería una legislatura «particularmente reformista». El parlamentario del PNV apunta que Rodríguez Zapatero, en esa misma intervención, desgranó hasta 25 proyectos de los que «ninguno» ha entrado todavía en el registro de la cámara baja. Lo mismo ocurrirá, teme Olabarria, con la batería de 11 medidas que anunció en el debate sobre el estado de la nación.
El dirigente nacionalista está convencido de que los incumplimientos de los anuncios no son «una característica» exclusiva del jefe del Ejecutivo pues los ministros siguen el mismo camino. La vicepresidenta segunda, cuando era titular de Administraciones Públicas, anunció en la comisión correspondiente del Congreso el envío de ocho proyectos y ninguno se ha formalizado; el responsable de Interior notificó la próxima presentación de 11 iniciativas legislativas y ha materializado una, la ley de Asilo; Trabajo se comprometió a remitir dos, pero no ha presentado ninguno; y Justicia ofreció cinco y ha llegado uno, el de la Oficina Judicial. Todo ello «acredita una manifiesta incapacidad del Gobierno para cumplir sus compromisos legislativos», según aprobó el pleno del Congreso el pasado martes.
Incapacidad y temor
El secretario general del grupo popular, José Luis Ayllón, comparte la tesis de la incapacidad y añade la del temor. El Gobierno, dice, tiene miedo a llevar proyectos al Congreso porque cada uno que llega es «una caja de bombas, que saben cómo entra, pero no pueden garantizar cómo sale» porque sus apoyos son pocos y variopintos. El dirigente opositor está convencido de que Rodríguez Zapatero, ante este panorama, ha apostado por «no hacer nada» y esperar que pase la tormenta de la crisis.
El PP, por tanto, contempla la escena desde la barrera no sin cierto regocijo aunque haya sido incapaz de articular mayorías alternativas para derrotar al Ejecutivo. Ayllón atribuye este hecho a que el PSOE es la minoría gubernamental «más grande de la historia» con 16 diputados más que el PP, a seis de la mayoría absoluta y con el salvavidas de la izquierda. Pero a pesar de ese bagaje, prosigue el secretario general del grupo popular, está atenazado por «la parálisis» legislativa del Gobierno, que retrata lo desacertado de su estrategia y hace que sea «incapaz de tomar decisiones».
PP y PNV no son los únicos que opinan así. El portavoz adjunto de CiU, Josep Sánchez Llibre, sostiene que la escasa producción legislativa del Consejo de Ministros demuestra que es un Gobierno «débil» que se mueve «a golpe de decreto» porque teme el debate en la cámara. Los nacionalistas catalanes, además, no están dispuestos a salir en auxilio de Rodríguez Zapatero, quien se reunió el pasado miércoles con Josep Antoni Durán Lleida para constatar su mutua falta de sintonía.
Libertad y riesgos
Desde el Gobierno no ven tan preocupante la situación porque aún faltan tres años para agotar el mandato y es tiempo suficiente para desarrollar todo el programa electoral socialista. Los socialistas admiten, no obstante, que la fórmula de la geometría o aritmética variable escogida por Rodríguez Zapatero permite estar libre de ataduras parlamentarias y buscar apoyos en unos y otros grupos, pero conlleva sus riesgos.
El más evidente es el de carecer de aliados fiables que aseguren la aprobación de proyectos de ley, un termómetro que permite calibrar la calidad de la gestión gubernamental. Esta situación, admiten los socialistas, es la que mejor explica la escasa producción de proyectos de ley. «Para qué vamos a llevarlos al Congreso si no está garantizada su aprobación», se justifica un miembro de la dirección del grupo.