La derrota debilita la estabilidad parlamentaria de Zapatero
El Gobierno ha perdido ocho votaciones en el Congreso, pero la prueba decisiva llegará en otoño con los Presupuestos
Zapatero, y los tres vicepresidentes, De la Vega, Salgado y Chaves, en el Congreso.
El revés de los socialistas en las elecciones europeas tiene también una lectura parlamentaria y tampoco es buena. CiU y PNV se reafirmaron en su distanciamiento del PSOE porque, a la luz de los resultados, constataron que poner distancia con el partido gubernamental es premiado por su electorado. Los aliados más pequeños ven a los socialistas con el agua el cuello y si nunca han dado gratis su respaldo en el Congreso se aprestan a encarecerlo.
José Luis Rodríguez Zapatero gozaba de una precaria estabilidad parlamentaria, debilidad que es de prever que se agudizase tras los comicios al Parlamento Europeo. En lo que va de legislatura, el grupo socialista, entre proposiciones no de ley y resoluciones del debate sobre el estado de la nación, ha perdido ocho votaciones, si bien ninguna de calado.
Unas derrotas que a partir de ahora pueden ser más frecuentes por la imagen de retroceso del PSOE tras las elecciones que ahuyenta a eventuales socios y por la imperiosa necesidad de apoyos que va a provocar que cada voto ajeno se cotice por las nubes.
El PSOE no alberga más temores que antes de las europeas y asegura que los Presupuestos se aprobarán y con apoyos que ahora parecen lejanos.