ETA mata a dos guardias civiles en el corazón turístico de Mallorca

Desactivado un segundo artefacto en otro vehículo policial

La explosión del vehículo se realizó a través de un mando a distancia.

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ANTONIO PANIAGUA | PALMA
León

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ETA asesinó ayer a dos guardias civiles en Mallorca con una potente bomba lapa. La banda terrorista logró su sanguinario objetivo un día después de que fallase en su intento de cometer una masacre en la casa cuartel de Burgos. Resulta evidente que la organización criminal ha puesto a las fuerzas de seguridad en el punto de mira de su escalada de terror veraniega.

Los terroristas querían sangre y no dejaron ayer nada al azar en el paseo marítimo de Palmanova, una pedanía turística del municipio de Calviá, y sus miembros esperaron, ocultos y a pocos metros del vehículo policial, su oportunidad.

Sobre las 13:50 horas, los guardias Diego Salva Leazun y Carlos Sáenz de Tejada García salieron del cuartel playero y se montaron en el Nissan Patrol. Los etarras, sin darles tiempo a arrancar el coche, accionaron con un mando a distancia el iniciador de la bomba y el todoterreno reventó y se convirtió en una bola de fuego. Esta vez la banda quiso asegurar el asesinato y no recurrió al tradicional detonador por movimiento de las bombas lapa.

Lo primero que vieron los compañeros de los guardias civiles, que salieron a la carrera del cuartel, fue el coche convertido en un amasijo de hierros y los cadáveres fragmentados de los dos agentes, por lo que los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por reanimarlos. La explosión fue tan rotunda que trozos del todoterreno se esparcieron por decenas de metros.

Salva y Sáenz de Teja, dos agentes jóvenes y solteros, trabajaban en el instituto armado desde hacía muy poco tiempo. El primero, nacido en Pamplona, tenía 27 años y residía en la isla balear desde hacía años. Había logrado ser destinado al cuartel de Palmanova hace siete meses. Sáenz de Tejada, de 28 años y natural de Burgos, era aún un guardia en prácticas y había llegado a Palma desde la academia hace sólo once días.

Los terroristas, según las investigaciones, tuvieron que colocar la bomba después de la diez de la mañana, que fue cuando un brigada de la Guardia Civil aparcó el vehículo frente al centro de denuncias.

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Los dos agentes muertos no eran los teóricos destinatarios de la explosión, ya que arrancaron el coche por un problema técnico y no porque fuesen los componentes de la patrulla que debía utilizarlo a partir de las dos de la tarde. Las dos víctimas vestían de paisano porque trabajaban en labores de mantenimiento.