Zapatero busca liderar la nueva Agenda Trasatlántica con Obama
El presidente sellará mañana en la Casa Blanca el fin de un largo periodo de desencuentros con Estados Unidos
Zapatero, en un reciente Consejo de Ministros.
Hoy, lunes, por la noche, cuando se vaya a la cama, José Luis Rodríguez Zapatero no se deslizará entre las sábanas de su lecho en el palacio de la Moncloa. Estará en la residencia Blair, la lujosa mansión del siglo XIX que los presidentes de Estados Unidos ponen a disposición de sus invitados, a sólo unos metros la Casa Blanca.
Vendrá de presenciar en Madrid el desfile de las Fuerzas Armadas; justo como aquel día, hace seis años, en que se negó a levantarse al paso de la bandera norteamericana. Tras más de una legislatura en el purgatorio del ninguneo al que lo sometió George Bush, el jefe del Ejecutivo tiene una ambición: pilotar la renovación de la Agenda Trasatlántica que fija el marco de relaciones entre la UE y Estados Unidos.
La presidencia de turno de la UE en el 2010 se ha convertido en la excusa perfecta para impulsar la proyección internacional de un presidente hasta hace un año poco viajado. Bajo ese paraguas será recibido en el Despacho Oval y las cámaras lo inmortalizarán así, de charla con el líder de la primera potencia mundial. Sellará así el fin de los desencuentros, un punto final que ha estado precedido de un despliegue de gestos de buena voluntad desde la llegada de Barack Obama: el aumento, hasta un millar, del número de efectivos en Afganistán y su contribución simbólica -”España aceptará al menos dos ex presos-” al cierre de Guantánamo.
Zapatero quiere que Obama le ayude a consolidar la posición de España en el G-20 ampliado. Objetivo para el que estar a punto de desempeñar un fuerte papel institucional en la UE juega a su favor. El Gobierno cree que la llegada al poder del demócrata reforzará el vínculo entre la primera potencia y el Viejo Continente, ahora que «nuevos centros de poder», India, Brasil y China que, según fuentes diplomáticas, empujan para ocupar un nuevo espacio.
Hace tiempo que en el mundo diplomático europeo se habla de la necesidad de renovar la Nueva Agenda Trasatlántica firmada por Bill Clinton 1995, en representación de Estados Unidos, y Felipe González, en el de la UE, durante una cumbre celebrada en Madrid.
Zapatero querría repetir la hazaña. El hecho de que el Tratado de Lisboa entre en vigor -”si es que el presidente checo Vàclav Kalus o el líder de la oposición británica, David Cameron, no lo impiden-” convierte la presidencia española en un momento propicio porque una de las dificultades en las relaciones bilaterales siempre fue el hecho de que Europa careciera de un líder y de una política exterior unitaria.
El Tratado crea un presidente permanente de la UE y un superministro de Exteriores que será, además, vicepresidente de la Comisión. Está por ver si eso no quita protagonismo a Zapatero, pero en cualquier caso, aprovechará su cita en la Casa Blanca para presentarse ante Obama como un buen aliado con intereses y objetivos comunes.