Marruecos cierra todas las puertasal regreso de Haidar hacia El Aaiún
La activista saharaui califica a España de «cómplice» y asegura que ambos gobiernos quieren empujarla «hasta la muerte» tras 21 días en huelga de hambre
Se acabaron las excusas técnicas. Marruecos volvió ayer a cerrar todas las puertas al regreso a El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, de la activista Aminatu Haidar, que cumplió su vigésimo día de huelga de hambre en el aeropuerto de Arrecife (Lanzarote), a donde la deportaron el 13 de noviembre las autoridades alauitas después de impedirle la entrada al país y retirarle el pasaporte.
Los responsables del país magrebí comunicaron al Gobierno que el supuesto pacto al que llegaron el viernes, que permitía la entrada en Marruecos de Haidar sin pasaporte y con un salvoconducto del ministerio del Interior, no existe y que las posiciones están en los mismos términos que el jueves. Es decir, que la saharaui no podrá regresar a su casa salvo que pida público perdón al rey Mohamed VI o que reconozca que el antiguo Sáhara español es territorio marroquí. Los responsables del país vecino, que ni siguiere reconocen ahora haber llegado a acuerdo alguno con España, insisten en que su postura «no va a cambiar». La crisis está bloqueada porque la pacifista ya adelantó que nunca aceptará esas condiciones para el retorno.
El Gobierno, que aseguró que continuará sus gestiones para desbloquear la situación, asumió ayer por vía indirecta que ve muy complicado revertir la negativa marroquí, de forma especial cuando el director de gabinete del Ministerio de Exteriores, Antonio Alonso, ofreció a Haidar una residencia estable en España, hasta que cambie la situación, y realizar gestiones para que su familia e hijos pudiesen venir a visitarla. El diplomático, que trata de convencer a la activista para deje su huelga de hambre, indicó que el Gobierno le ofrece de nuevo la condición que más le guste, estatuto de refugiada o pasaporte español, y que mantiene su oferta de poner a su disposición un avión para regresar al Sáhara «cuando se produzca un cambio en las autoridades marroquíes».
La respuesta de Haidar, débil y agotada, pero firme, no se hizo esperar. En un duro comunicado, acusó al Gobierno de ser «cómplice» de Marruecos para «empujarla hasta la muerte» y responsabilizó a España de las consecuencias de la huelga de hambre que no va abandonar. La pacifista, que permaneció todo el día en el habitáculo del aeropuerto en el que duerme para recuperar fuerzas, cree que España es «incapaz» de resolver la situación, que vulnera la legalidad internacional y despreció el ofrecimiento de una residencia con un expresivo: «Mis convicciones no se venden».