La mayor nevada del último medio siglo en Ponferrada deja un alud de molestias

La capital berciana se despertó ayer con un rastro de problemas en las calles y en los parques, mientras en el resto del Bierzo las complicaciones fueron menores

Un peregrino alicantino, Jordi, ayer por la mañana hace frente a la nieve en la zona de Vega de Valc

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R.a. / M.E. / M.A.C. | ponferrada
Ponferrada

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El atasco monumental que se organizó entre las ocho y las diez de la noche del miércoles en Ponferrada tenía pinta de excepcional. Y las estadísticas oficiales lo corroboraron ayer jueves. La capital berciana sufrió el miércoles la mayor nevada de casi los últimos 50 años con 36 litros por metro cuadrado en forma de nieve; lejos eso sí de los 55 litros que se registraron en 1966.

El intenso e inopinado temporal dejó claro que la ciudad no está acostumbrada a los rigores ni las secuelas de la nieve. Muy al contrario que en la práctica totalidad del resto de la comarca, donde la normalidad se fue recuperando ayer por la mañana de forma paulatina y sin demasiados aspavientos ciudadanos. Los ponferradinos, en cambio, vieron como tenían que pisar agua y nieve incluso en las principales avenidas a media mañana. Aunque la sal y la lluvia habían conseguido por la noche que las calzadas estuvieran prácticamente expeditas.

El Ayuntamiento fue diligente eso sí para cerrar los parques, puesto que tanto en el del Templo como en el del Plantío el peso de los copos sobre las ramas destrozó no pocos árboles, incluido uno de los álamos más viejos y apreciados del parque de la zona alta.

En Bembibre y en el Bierzo Alto las complicaciones fueron las normales, sobre todo en cuanto a la vialidad. Lo mismo que en la zona de Fabero, donde la nieve impidió el paso de los trabajadores de la oficina del Ecyl.

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Más llamativo fue el efecto de la nevada en Toral de los Vados, donde el peso del manto blanco sobre la estructura en construcción de las piscinas cubiertas provocó que se viniese abajo. En el Bierzo Oeste, las poblaciones más aisladas volvieron a ser las más perjudicadas. Pero en la autovía A-6, del Manzanal a Piedrafita, el tráfico era absolutamente fluido.