| Crítica | Cine |
El ritmo de una ciudad
Benito Zambrano consigue emocionar, casi sin proponérselo
Benito Zambrano ha vuelto, y no decepciona. Después de debutar con Solas , una pequeña producción que se convirtió en todo un fenómeno mediático, ahora nos regala este Habana blues , que en sus 115 minutos encierra toda la vida y la música de la capital cubana. Se nota que su director ama esta ciudad y conoce casi todos sus secretos, no en vano se formó en la prestigiosa Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, de la que han salido algunos de los más grandes talentos de la isla y de toda Latinoamérica. Aquí no hay imágenes de postal turística, ni de noticiario del régimen, sino estampas de la vida de cada día. Siguiendo a los dos músicos protagonistas nos introducimos en los círculos más underground y activos artísticamente de la isla. Poco a poco, La Habana se mueve según la música que marca Zambrano: unas veces con un rock, otras un blues, pero también un hip-hop o la salsa que se renueva a sí misma. El baile de Habana blues es alegre y triste, como la propia ciudad que arrastra su pesada dignidad llena de desconchones y remiendos. Como las vidas de sus habitantes, acostumbrados a poner buena cara al mal tiempo, inventando mil cachivaches para desafiar las tormentas, bloqueos y prohibiciones. Aquí están todos: los que se van en avión o en una lancha porque ya no aguantan más, los que se quedan porque no quieren vivir lejos de su ciudad, los que llegan para aprovecharse de unos y otros. La historia es sencilla pero está contada con maestría y sinceridad. Zambrano ha dado en el clavo otra vez al elegir a actores desconocidos -extraordinario el trío protagonista-, que a pesar de lo que parece, no son músicos profesionales. Otra vez ha conseguido emocionarnos, casi sin proponérselo. «HABANA BLUES»: Dir: Benito Zambrano. Int: Alberto Joel, Roberto Álvarez, Yailene Sierra. 115 minutos.