Por picos de europa

La inmensidad del paisaje

De Riaño a Caín De belleza inigualable. Los kilómetros que separan Riaño de Caín permiten comprobar la generosidad de la naturaleza. Sensaciones muy fáciles de transmitir en una ruta en coche que permite disfrutar en familia

Riaño es el punto de partida de un recorrido que premiará al visitante con la grandeza que desprende

Publicado por
Nuria González
León

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El recorrido comienza en Riaño, localidad ubicada en el Parque Regional de Picos de Europa, a la vera del pantano, dónde los aires de la montaña ya avisan de lo que vendrá después.

Riaño, dónde conviven la arquitectura tradicional de la montaña con los nuevos tiempos, cuenta en la actualidad con un patrimonio artístico digno de ser visitado. Especial mención merece la antigua iglesia de San Martín de Pedrosa del Rey, del siglo XVI, trasladada piedra a piedra a esta localidad, dando lugar a la iglesia parroquial de Riaño, Santa Agueda. En este recorrido es indispensable la visita a la iglesia de la Puerta, dedicada a la advocación de Nuestra Señora del Rosario, un singular ejemplo de arquitectura rural y religiosa que alberga singulares pinturas murales de principios del gótico y un vía cruces barroco del siglo XVIII.

En el camino hacia Vegacerneja, dónde la vegetación se convierte en protagonista, es fácil observar grandes bosques de hayas, robles y el manto verde que cubre las montañas. Pasada esta pedanía del municipio de Burón, la siguiente parada está en el puerto de Panderrueda, a 1.458 metros de altitud, que permite contemplar la inmensidad de Picos de Europa. Aquí es necesario tomarse un tiempo para disfrutar las magníficas vistas del perfil montañoso y adivinar dónde concluirá este recorrido. A poca distancia está el mirador de Piedrasitas que permite contemplar el valle de Valdeón en su conjunto. Desde aquí comienza el descenso del puerto hasta Caldevilla y Soto de Valdeón para llegar a Posada dónde hay que dedicar tiempo a contemplar los vestigios de la arquitectura tradicional montañesa. Desde Posada a Caín las vistas son magníficas y hay que detenerse en la ermita de la Corona, dónde fue coronado Don Pelayo, y el chorco de los lobos.

La meta está en Caín aunque antes es imprescindible detenerse en el mirador del Tombo, un símbolo de este valle. El final del recorrido es sólo el principio de la magia que desprende Picos.

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