lago de isoba

El espejo de la naturaleza

Puebla de Lillo.Dicen que su origen fue un castigo divino en forma de inundación por desatender a un peregrino. Hoy es, sin duda, un lugar que merece la pena conocer. El lago Isoba ofrece unas vistas espectaculares reflejadas en s

El lago Isoba, espectacular entre las montañas.

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León

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I soba es el último pueblo de León antes de entrar en la comunidad vecina de Asturias por el puerto de San Isidro y el más cercano a la estación de esquí del mismo nombre. Cuentan que, hace muchos siglos, los vecinos de Isoba no quisieron prestar auxilio a un peregrino, quien ante el desprecio general lanzó una maldición contra todo el pueblo, ordenando que se hundiera toda la población salvo la casa del cura y la de la pecadora, las dos únicas personas que intentaron prestar ayuda al peregrino. Inmediatamente las aguas inundaron el valle que acogía al pueblo y se formó el lago de Isoba.

Fiel a los siglos hoy se ha convertido en uno de los lugares más bellos de la provincia. Está emplazado sobre una depresión glaciocárstica, a 1.400 metros de altitud. Tiene una superficie de 1,8 hectáreas y una profundidad de unos seis metros, asentándose sobre calizas carboníferas y sobre pizarras y arenistas. Está incluido en el Catálogo de Zonas Húmedas de Castilla y León.

La ruta comienza junto a la estación de servicio de Puebla de Lillo, utilizando el camino que conduce a los depósitos de agua. Teniendo como orientación la izquierda, dirección noroeste, el camino conduce hacia el robledal que cubre el Monte Polvoredo.

Nada más entrar en el bosque, hay que tomar el camino de la izquierda hasta alcanzar un corrimiento de tierras que marca el siguiente punto de destino: el alto de la vega del río Silván, dónde la parada resulta obligada para contemplar las impresionantes vistas.

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Desde este punto, la ruta continúa por el lindero del bosque para atravesar la Foz y alcanzar los restos de unas antiguas minas de talco. Desde ahí, el camino seguirá por la antigua pista para camiones que desemboca en un sendero que bordea la cara oeste de la Peña Niales. Una vez aquí, la visión del lago Isoba es espectacular. En sus profundidades se esconden todos los secretos de este lago glaciar mientras las montañas se reflejan coquetas en el agua. La distancia total es de seis kilómetros y la duración estimada es de dos horas. El desnivel de la ruta es de 270 metros y es epecialmente recomendable en verano.